Por Redacción
Nahuel Gallo cumplió con el mandato del gobierno de Milei y el último miércoles se presentó en público en un montaje escénico donde la notica fue su silencio. Después del papelón diplomático, la gestión liberal trató de lavar su magullada imagen en un rueda de prensa dónde no se hicieron preguntas y todo fue tan forzado como guionado. El gendarme lució incómodo junto al Canciller Pablo Quirno, la Ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva y el jefe de la Gendarmería Nacional, el comandante general Claudio Brilloni.
Tras ser acusado por el Ministerio Público de Venezuela por entrar irregularmente al país en 2024 y de estar relacionado a grupos que planificaban «acciones desestabilizantes y golpistas», el agente estuvo 448 días detenido en la cárcel El Rodeo I, en Caracas. En su primer contacto con la prensa, el efectivo apeló a un exponer un discurso emotivo centralizado en la difamación política del país caribeño.
Gallo describió el impacto personal que dejó su detención y reclamó la intervención de organismos internacionales para garantizar la liberación de otras personas que continúan encarceladas en el mismo establecimiento penitenciario. Sin embargo, omitió detalles de las condiciones de su apresamiento y explicó que tomó la decisión de hablar ante los medios: “No es fácil estar acá dando mi declaración. Yo la pedí”.
Alineado con el relato anti-venezolano, el agente de la fuerza que todos los miércoles reprime a los jubilados en el Congreso, relató que aún enfrenta las consecuencias psicológicas de su cautiverio. En ese contexto, solicitó a organismos internacionales de derechos humanos que intervengan por los extranjeros que permanecen detenidos en El Rodeo I.
Gallo sostuvo: “Yo sigo encerrado en mi mente, hasta que no los liberen yo no estoy libre”. evitó brindar detalles sobre los hechos que vivió durante su encarcelamiento. Explicó que no se encuentra preparado para relatar lo ocurrido dentro del penal y redundó en aseverar: “No quiero contar las cosas y las atrocidades que hicieron. No puedo todavía, no me siento preparado”.
El efectivo relató que el recuerdo de su familia fue determinante para atravesar el período de detención, afirmó que “pensar en mi hijo fue lo que me permitió mantenerme fuerte”. Asimismo, señaló: «Me encuentro bien de salud. Estoy pasando por un momento de estudios, tratando de poder reinsertarme en la sociedad, tengo muy poca información sobre lo sucedido en estos meses, estoy asimilando de a poco”.
Al cierre de la mal llamada conferencia de prensa, Gallo expresó: «Muchísimas gracias y le agradezco a todas las instituciones que hicieron algo y a todos los organismos internacionales, a todo el Estado argentino». No hizo mención alguna a la AFA que, a través de sus gestiones, posibilitó su liberación, algo que en términos de normalidad política podía llamar la atención pero que, sin embargo, en un contexto como el actual donde el gobierno se preocupa por encubrir sus «errores» esto termina naturalizado por propios y extraños. El silencio de Gallo abre demasiados signos de interrogación.