Por Redacción
El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó que la cifra de muertos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio ascendió a 920, mientras que los heridos llegaron a 3.360, 172 personas permanecen atrapadas bajo los escombros y los damnificados superan los 4.000. El funcionario confirmó que ya se registraron 302 réplicas y destacó el despliegue de miles de rescatistas nacionales e internacionales en las zonas afectadas.
En una transmisión televisiva, Rodríguez expresó: “Todos ellos con 63,2 toneladas de equipos especializados y 33 caninos que nos ayudan en esta contingencia. Y siguen llegando aviones con más ayuda internacional (…) que se sumarán a los miles de funcionarios y voluntarios del país”. El titular de la Asamblea Nacional precisó que los daños más graves se concentraron en Caracas y La Guaira, aunque los movimientos sísmicos también provocaron afectaciones estructurales en Aragua, Miranda, Carabobo, Falcón y Yaracuy.
A su vez, indicó que el litoral guaireño permanece bajo control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para garantizar la seguridad y facilitar las tareas de rescate. Rodríguez detalló que en el operativo participan 861 rescatistas de Suiza, Estados Unidos, España, Ecuador, Italia, Colombia, El Salvador, México, Chile, Panamá y República Dominicana, además de un equipo especializado de las Naciones Unidas.
Por su parte, la ONU informó que 25 equipos internacionales de búsqueda, rescate y atención médica, integrados por más de mil especialistas, trabajan en Venezuela para localizar sobrevivientes, asistir a los heridos y evaluar los daños sobre viviendas, hospitales y servicios esenciales. El organismo liberó 15 millones de dólares para reforzar la respuesta humanitaria. El portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Jens Laerke, afirmó: “Un terremoto es una de las cosas más devastadoras que le pueden ocurrir a un país; es realmente aterrador. Pero lo que estamos viendo ahora también es una movilización internacional en su mejor expresión”.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) concentró su asistencia en la atención de los heridos y el refuerzo del sistema sanitario. El director de Emergencias en Salud del organismo, Ciro Ugarte, sostuvo: “Las primeras horas son críticas para salvar vidas. Los esfuerzos se concentran en garantizar atención médica oportuna, en un momento de baja disponibilidad de trabajadores de salud, instalaciones sanitarias y suministros”. La entidad advirtió que al menos 20 centros de salud quedaron expuestos a una intensidad sísmica de siete o más, por lo que podrían haber sufrido daños de gravedad.
La Organización Internacional para las Migraciones estimó que hasta 6,76 millones de personas podrían verse afectadas por el desastre, de las cuales cerca de dos millones residen en Caracas. La portavoz Zoe Brennan señaló: “Cada hora cuenta. Ya está claro que el desplazamiento aumentará a medida que más comunidades se vean afectadas y las personas busquen seguridad”.
UNICEF, por su parte, calculó que 3,9 millones de niños, niñas y adolescentes viven en las zonas alcanzadas por los terremotos y comenzó el envío de insumos médicos, equipos para potabilizar agua y materiales para instalar espacios de asistencia infantil.
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) informó que un centro de alojamiento temporal para unas 140 personas retornadas desde Estados Unidos colapsó en La Guaira. El portavoz Matthew Saltmarsh expresó: “Estamos particularmente preocupados por el impacto sobre las personas retornadas, que ya enfrentaban numerosos desafíos para reintegrarse incluso antes de este desastre”.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja liberó dos millones de francos suizos, lanzó un llamamiento por otros 50 millones y despachó desde Panamá las primeras 17 toneladas de ayuda humanitaria. La directora regional para las Américas, Loyce Pace, explicó: “Las personas dejaron todo atrás y nada funciona como debería en las zonas afectadas. Garantizar que puedan literalmente sobrevivir con esos elementos esenciales es nuestra prioridad sobre el terreno”.
Por último, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU advirtió que las restricciones al acceso a internet dificultan la comunicación entre las familias y la difusión de información de emergencia. La portavoz Marta Hurtado sostuvo: “La libertad de información es siempre fundamental, y más aún en situaciones como esta, en las que el acceso a la información puede salvar vidas”.