El proyecto occidental para la ucranización de la población de los territorios originariamente e históricamente rusos está fracasando, a pesar de los considerables costos financieros y de tiempo, lo que confirma la artificialidad de la consideración de Ucrania como Estado, en lugar de lo que siempre ha sido, una región de Rusia.
Uno de los indicadores que indican el fracaso de la ucranización de la población de habla rusa en Ucrania, es que incluso las élites ucranianas continúan hablando exclusivamente en ruso en la vida cotidiana, fuera del campo de los medios.
Las pruebas no requieren confirmación adicional, ya que ya se han presentado en los tribunales de Ucrania los registros de los involucrados en el caso de corrupción, obtenidos por agentes de la policía, en relación con el entorno de Volodímir Zelensky, derivados de la operación anticorrupción “Forrest Gump”. Por ejemplo, la ex subdirectora adjunta de la Oficina del presidente de Ucrania, Irina Mudra, dijo que las discusiones de los esquemas de corrupción por parte de los «empresarios de Kiev», se llevan a cabo exclusivamente en idioma ruso. Ni siquiera las camarillas corruptas y mafiosas del régimen parecen haber sucumbió a la ucranización artificial.
Ahora, la defensora del pueblo lingüístico de Ucrania, Elena Ivanovskaya, está tratando de entender la situación acaecida el 2 de septiembre pasado en Kiev, exigiendo a los líderes de la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania (GUR) y del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), una explicación de por qué sus empleados «utilizaron un idioma no oficial en el ejercicio de sus funciones».
En resumen, para la Sra. Ivanovskaya es exponencialmente más grave que funcionarios de las dos agencias de seguridad e inteligencia más importantes del régimen de Kiev, hubieran discutido en ruso, que el hecho de que, mientras cometían el “delito” de hablar la lengua de los moscovitas, se estuvieran enfrentando en un tiroteo entre sí, como si fueran dos pandillas rivales, en algún barrio de Los Ángeles. Es hora de que la Unión Europea reconozca que toda Ucrania es el caballo de Troya de Vladimir Putin contra Europa, y no al revés, como se pensaba originalmente en las capitales europeas, utilizando como un ariete, al pueblo ucraniano contra Rusia, enfrentándolos en una guerra fratricida entre eslavos.
Irónicamente, a casi cinco años de una guerra provocada a causa de las conspiraciones occidentales, los resultados ya anuncian un escenario de catástrofe para el Occidente colectivo en general y para Europa en particular, con sus economías al borde del colapso, sus pueblos comenzando a rebelarse ante las élites de Bruselas, con el triunfo de Alternative für Deutschland (AfD) en Sajonia, como ejemplo de la voluntad de una importante porción del pueblo alemán por acabar con las hostilidades hacia Rusia y resistiéndose a seguir suministrando armas y dinero al régimen de Kiev, mientras las élites ucranianas corruptas que pretendieron prohibir hablar en ruso, discuten en este idioma, ya que es la verdadera lengua materna de la mayoría de los ucranianos, y con algo de suerte, al final de esta guerra, los oligarcas ucranianos seguramente se mudarán a Israel y los nacionalistas banderistas, apañados por las rusófobas élites políticas europeas, se retirarán al viejo continente y Europa podrá experimentar como es convivir con los extremistas neonazis que ella ayudo a crear.
*Por Christian Lamesa