Terremoto en Colombia: 1,2 millones de personas necesitan con urgencia asistencia humanitaria

Por Redacción

La Organización de las Naciones Unidas estimó que alrededor de 1,2 millones de personas necesitan asistencia humanitaria tras el terremoto que golpeó el occidente de Colombia. La nueva revisión del Plan de Respuesta Humanitaria establece que se necesitan 148,1 millones de dólares para asistir a 671.000 personas de las zonas más afectadas, principalmente en Risaralda, Valle del Cauca, Chocó y Caldas. Más de 300 personas murieron, 426 continúan desaparecidas y más de 4.500 resultaron heridas. El terremoto afectó a 472 municipios de 15 departamentos, dejó más de 134.000 viviendas dañadas y destruyó otras 30.000.

La respuesta humanitaria enfrenta un problema central: todavía existen comunidades a las que la asistencia no llegó de manera regular. Más de 400 carreteras sufrieron daños y las dificultades de acceso se profundizaron en las zonas rurales y más alejadas, donde ya existían problemas logísticos antes del terremoto. El especialista en respuesta humanitaria y recuperación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Jean-Philippe Antolin, afirmó: “Prácticamente todo sigue siendo urgente”.

El funcionario de Naciones Unidas afirmó que todavía no es posible determinar el alcance completo de la emergencia y remarcó que “hay comunidades a las que todavía no se ha podido acceder, o a las que solo se ha llegado una vez”. En este escenario, la falta de viviendas seguras mantiene a miles de familias fuera de sus hogares. La OIM identificó al menos 71 alojamientos colectivos temporales en los que permanecen unas 4.700 personas. Otras familias se refugiaron con parientes, alquilaron viviendas de manera provisoria o permanecen en espacios improvisados.

La situación se agravó con las lluvias en zonas como Quibdó, Buenaventura y Pereira. Muchas personas permanecen en albergues, escuelas, iglesias, edificios públicos o espacios abiertos, con dificultades para acceder a condiciones adecuadas de alojamiento y servicios básicos. Antolin explicó que «desde fuera, algunas pueden no parecer afectadas. Pero si entras, ves grietas por todas partes. La gente está durmiendo afuera por miedo a que el techo se les venga encima”.

El sistema sanitario quedó entre los sectores más afectados. Al menos 50 hospitales sufrieron daños graves y algunas instalaciones enfrentan problemas con el suministro de agua, electricidad, oxígeno e insumos médicos. Las dificultades en las rutas y las comunicaciones complican el traslado de pacientes, trabajadores de la salud y medicamentos.

La emergencia alcanzo a las escuelas: Alrededor de 450.000 estudiantes fueron afectados por los daños en las instalaciones educativas y más de 75.000 no tienen garantizado un espacio escolar seguro. UNICEF y otros organismos humanitarios trabajan en espacios temporales de aprendizaje y asistencia psicosocial. Por otro lado, la ONU incluyó entre sus prioridades la protección de mujeres y niños ante el aumento de los riesgos de violencia de género, explotación y abusos sexuales. El desplazamiento, la pérdida de las viviendas y la ruptura de las redes familiares y comunitarias profundizaron esa vulnerabilidad.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que existe un “vacío crítico de información” sobre las pérdidas en cultivos, ganado, pesca artesanal, sistemas de riego y cosechas. En varias comunidades rurales, el terremoto coincidió con períodos de siembra y cosecha, lo que amenaza los ingresos y la capacidad de las familias para volver a producir.

En tanto, la estimó que son necesarios 30 millones de dólares para sostener durante seis meses las tareas de alojamiento, agua y saneamiento, salud, protección y recuperación. El Programa Mundial de Alimentos requiere otros 23 millones de dólares para asistir a unas 100.000 personas con alimentos y apoyo logístico. El coordinador de Ayuda de Emergencia de la ONU, Tom Fletcher, destinó cinco millones de dólares del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia para fortalecer la respuesta encabezada por el Gobierno colombiano.

Mientras comienza a discutirse la reconstrucción, la asistencia inmediata continúa como prioridad. Antolin planteó: “La recuperación empieza desde el primer día”. Y agregó que «lleva tiempo. Apenas han pasado diez días”.

 

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