“Soberanía del tiempo”: Ampliar la jornada laboral atenta contra la calidad de vida de los trabajadores

Por Redacción

La Universidad Nacional de San Martín presentó el documento “Dueños del reloj. Aportes para una ampliación de la soberanía del tiempo de trabajo en Argentina”, elaborado por los investigadores del departamento de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo,  Matías Maito, Ignacio Garay y Lila Schachtel.  El trabajo evidenció que los trabajadores están sometidos a cambios «frecuentes y muchas veces imprevisibles en sus cronogramas laborales», lo que atenta contra su calidad de vida.

En este contexto, el trabajo de la UNSAM, argumentó que «la disputa por la organización del tiempo expresa un conflicto sobre quién gobierna el proceso de trabajo, bajo qué criterios se lo estructura y cómo se distribuye el riesgo económico que conlleva toda actividad productiva. La jornada tradicional o estándar, rígidamente delimitada, usualmente de 8 horas, surgió como un mecanismo de protección de los trabajadores frente a los tiempos de trabajo excesivamente prolongados de los inicios de la industrialización».

Los investigadores indicaron que «en la actualidad sigue cumpliendo una función similar frente a las modalidades más recientes de organización flexible como los contratos de cero horas o los bancos de horas. Los cuales someten a los trabajadores a cambios frecuentes y muchas veces imprevisibles en sus cronogramas laborales, con momentos de sobrecarga de trabajo y otros de ausencia de tareas, con la obligación de trabajar eventualmente durante los días de descanso y de descansar durante los días hábiles. Y que además asocian más directamente sus salarios al desempeño de las empresas».

El equipo de investigación planteó que parte de la fuerza laboral perdió interés por el esquema rígido, en busca de mayor autonomía para organizar la vida cotidiana. Sin embargo, remarcó que ese objetivo, en muchos casos, quedó asociado a la pérdida de derechos porque la libertad horaria se ubicó fuera del marco de la relación de dependencia. Frente a ese dilema, el documento recuperó el concepto de “soberanía del tiempo”, que apunta a reconocer la participación de los trabajadores en la organización de sus horarios como parte del conjunto de derechos laborales.

«El problema es que, al menos en muchos casos, el precio para alcanzar ese anhelo es la exclusión de los derechos laborales porque esa libertad parece ser incompatible con un trabajo bajo relación de dependencia y al amparo de las normas de protección del trabajo», explicaron los autores.

Por otro lado, aclararon  que «el concepto de “soberanía del tiempo” introduce la posibilidad de que los trabajadores incidan en la organización de los tiempos de trabajo como parte del repertorio de derechos. En esa dirección, la jornada pierde rigidez pero adaptándose a las necesidades de los trabajadores».

Maito, Garay y Schachtel, aseveraron que «ese fue el llamado que hizo la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT en el informe “Trabajar para un futuro más prometedor” del año 2019, cuando planteó: «Ampliar la soberanía sobre el tiempo. Los trabajadores necesitan una mayor autonomía sobre su tiempo de trabajo, sin dejar de satisfacer las necesidades de la empresa. Aprovechar la tecnología para ampliar las
oportunidades y conciliar la vida profesional con la vida personal puede ayudarles a alcanzar este objetivo y encarar las presiones derivadas de la difuminación de la línea divisoria entre el tiempo de trabajo y el tiempo privado”». 

Del mismo modo, afirmaron que por ese camino avanzaron países como  Reino Unido, Australia, España, Finlandia,
Brasil, Chile, Colombia, entre otros, que lograron establecer marcos regulatorios para que los trabajadores puedan tener un mayor control de sus horarios. El estudio comprobó que en Argentina solo el 23% de los asalariados formales del sector privado accedió a algún nivel de autonomía. De ese universo, el 9% eligió entre franjas definidas por las empresas; el 12% modificó sus horarios dentro de ciertos límites; y el 2% definió por completo su jornada.

Los investigadores de la UNSAM sostuvieron que «la posibilidad de extender esa modalidad en nuestro país sobre una mayor cantidad de trabajadores requerirá seguramente de la revisión de un marco normativo que hoy no consagra esta forma de organización». Señalaron que la ampliación de este esquema demandará revisar el marco normativo vigente, aunque remarcaron que existen condiciones para avanzar.

Al mismo tiempo, confirmaron  que elaboraron un indicador de viabilidad para medir en qué sectores la autonomía horaria no generaría tensiones con la operación diaria. Con ese análisis, identificaron que cerca de la mitad de los empleos con horarios fijos reúne condiciones para migrar hacia una mayor soberanía temporal, ya que los trabajadores de esos puestos poseen altos niveles de autonomía sobre la organización de sus tareas.

Subrayaron que «la ampliación de la soberanía del tiempo de trabajo es una aspiración de una parte importante de los trabajadores en la actualidad. Podría entonces integrar una perspectiva de futuro que reconozca el valor que adquirió el tiempo en nuestras sociedades contemporáneas; que considere que la autonomía no es incompatible con la protección social y que la libertad se alcanza en un marco de derechos; y que de esta manera contribuya a delinear un horizonte de trabajo alternativo para el siglo XXI».

Cabe señalar que el Gobierno libertario, a través del proyecto de Ley de reforma laboral, agrede sistemáticamente la «soberanía del tiempo» al impulsar la ampliación de la jornada laboral. Muchas veces, los trabajadores no sin conscientes de lo que ello implica. El trabajo de la UNSAM permite tener un panorama más acabado sobre lo que implica el manejo del tiempo por parte de los trabajadores, dado que ello hace a su calidad de vida.

 

 

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