Por Redacción
Desde su asunción, Javier Milei tuvo un objetivo claro: promover el desequilibrio entre capital y trabajo y precarizar las condiciones de vida de la clase trabajadora. En esa línea, buscó cumplir con el viejo anhelo de la oligarquía local y subordinar a los trabajadores a relaciones de dependencia más regresivas. En este contexto, se conmemoró el 1° de Mayo, con una fuerza sindical que apareció como la única dispuesta a asumir su rol histórico en la defensa nacional.
En este escenario, AGN Prensa entrevistó a Juan Carlos Schmid, secretario general de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte y de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina.
AGN Prensa – Todos los 1° de Mayo son especiales, pero éste adquiere un valor sustantivo por la situación que vive la clase trabajadora en función de lo que implican las políticas de Javier Milei.
Schmid – Sí, el documento emitido por la CGT, «El trabajo es con derechos o es esclavo», pone en el centro de la escena la discusión sobre la pretendida «Ley de Modernización Laboral», que, en definitiva, es un instrumento de sometimiento de los derechos de los que todavía goza la clase trabajadora. Lo que realmente es llamativo es el alto índice de destrucción del empleo que hay, el endeudamiento gigantesco que tienen las familias de todas las clases sociales y el crecimiento de la pobreza que, más allá de los guarismos y de las explicaciones técnicas, es una nueva pobreza, más dura, más difícil de perforar cuando la situación se normalice. Además de lo estructural, ahora se incorporan nuevos elementos, como el endeudamiento en las barriadas populares, muchas veces dominado por el narco. Es decir, el narco se ha propuesto hoy como un vector de préstamo de dinero.
AGN Prensa – Teniendo en cuenta la experiencia histórica, el Movimiento Obrero, ¿tiene que dejar de ser un factor de presión para convertirse en un factor de poder?
Schmid – Sí, claro, pero al mismo tiempo hay que trabajar para lo que dijimos incansables veces, que es la elaboración de un mínimo programa, porque cuando hablamos con los actores políticos terminamos desembocando en una frase común: tenemos que ganar las elecciones y desplazar a Javier Milei. Sí, pero si ganamos la elección y no sabemos qué hacemos después o no tenemos claro qué rumbo hay que tomar, seguramente vamos a volver a los mismos problemas de siempre.
AGN Prensa – En otro plano, la guerra en Medio Oriente, con el bloqueo del estrecho de Ormuz, demuestra que el transporte es un enclave geopolítico y económico que no se puede obviar. ¿En Argentina persiste la carencia de una visión estratégica al respecto?
Schmid – Bueno, hace unos días estuvo en la CATT una delegación de la ITF y se pudo reunir a un conjunto de legisladores, entre senadores y diputados, y una de las cuestiones principales que emergió del intercambio de ideas, además de condenar la reforma laboral, fue justamente la falta de mirada estratégica que tiene el país, particularmente de la dirigencia política, porque de nuevo hay dos actores que son descollantes en este conflicto: el petróleo vuelve a ser un factor geopolítico y de conflicto bélico, y el otro son los estrechos y los pasos marítimos. Es decir, todo lo que tenga que ver con el desarrollo de la Marina Mercante y con una mirada sobre la situación del país en su mapa geoeconómico y geopolítico es un desafío contundente para el siglo XXI porque, de nuevo, los estrechos, los pasos, los cabos, los océanos son lugares de disputa.