Por Redacción
El Gobierno ruso decidió no mantener relaciones diplomáticas con sectores europeos que promuevan la rusofobia, el racismo o el neonazismo, mientras reafirmó su disposición a recibir a quienes busquen acercarse a Moscú desde una posición de paz y amistad. La decisión fue anunciada por la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova.
La funcionaria rusa afirmó que “nos enfrentamos a quienes siguen una política rusófoba. No vemos como nuestros socios ni siquiera interlocutores a quienes profesan rusofobia, racismo, neo· El nazismo, o cualquier manifestación de esta ideología misantrópica”. La portavoz de la Cancillería rusa diferenció esa postura de la que mantiene el Gobierno frente a quienes llegan al país con una actitud favorable.
Zakharova sostuvo que todo aquel que “viene a Rusia con amor, y quizás incluso por amor” es recibido con los brazos abiertos. Asimismo, destacó que la decisión puede implicar costos para quienes mantienen vínculos con Rusia frente a las presiones que reciben en sus propios países. En ese marco, declaró: “Comprendiendo e incluso reconociendo el valor que a veces demuestran, porque sabemos que periódicamente están sometidos a presión y a veces se enfrentan a diversos obstáculos y barreras”.
Zakharova aseguró que “siempre nos alegra ver a quienes vienen a nosotros con paz, amistad y un corazón abierto”. En los últimos días se registró una escalada de la propaganda contra Rusia por parte de la Unión Europea, impulsada por los intereses de Gran Bretaña y Alemania, que buscan preservar su poder hegemónico en la región. El juego ambiguo de Donald Trump motivó a estas naciones a incrementar la presión contra Rusia, mientras algunos sectores radicalizados plantean una posible guerra.
Si bien Rusia no desestimó incrementar la defensa de sus fronteras, está lejos de propiciar una embestida bélica contra Europa. Las operaciones cruzadas buscan debilitar la posición del Kremlin, que ha demostrado capacidad para soportar los embates europeos y de Estados Unidos sin modificar su estrategia. Al mismo tiempo, la alianza estratégica de los BRICS proporciona un bloque de apoyo a la restitución del Sur Global y consolida el surgimiento de la multipolaridad.
La Unión Europea busca preservar la centralidad de la OTAN en el escenario geopolítico, pero el mundo ha cambiado y el mapa internacional parece desplazarse hacia Eurasia, en contraste con un Occidente en decadencia.