Por Redacción
La crisis financiera y política que sacude a Paraguay terminó con la renuncia del presidente Santiago Peña, en medio de las protestas de miles de ahorristas afectados por el derrumbe de Ueno Bank. La salida del mandatario no cerró el conflicto institucional: el Senado rechazó el juicio político impulsado contra el jefe de Estado, mientras crecen los reclamos para que se investiguen las responsabilidades políticas y económicas detrás del colapso de la entidad financiera. En un mensaje público, el mandatario liberal afirmó que dimitió «pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones públicas».
En esa línea, expresó: «He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República, lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas». Al mismo tiempo, sostuvo: «Quiero pedir disculpas al pueblo, si en algún momento he fallado, nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí».
Diversas fuentes políticas le adjudican al titular del Partido Colorado y expresidente del Paraguay, Horacio Cartes, la maniobra final que culminó con la caída del actual mandatario. En las últimas horas hizo pública su decisión de apoyar el juicio político a Santiago Peña, al cierre de esta nota, la Cámara de Diputados, por mayoría, avanzó con la propuesta mientras el pueblo se movilizaba en las calles. En este contexto, el Senado cecinará durante la tarde para definir el destino de quien hasta hace unas horas un mandatario elogiado por Javier Milei.
La crisis política llegó a su pico máximo con el caso del Ueno Bank, la entidad financiera vinculada al entorno empresarial del presidente, que quedó bajo intervención del Banco Central del Paraguay después de que sus indicadores de solvencia cayeran por debajo de los niveles exigidos. La medida dejó a miles de usuarios sin acceso a sus depósitos y comprometió recursos de organismos públicos, entre ellos el Instituto de Previsión Social (IPS), responsable de administrar los fondos jubilatorios de los trabajadores paraguayos. La crisis financiera impactó sobre 3 millones de personas en un país de poco más de siete millones de habitantes.
La crisis política en Paraguay pone de manifiesto el agotamiento del liberalismo reaccionario en la región, sin embargo, ello no quiere decir que exista una ola progresista ni mucho menos. Figuras como Cartes son parte del andamiaje que representa los intereses oligárquicos en la región, no obstante, lo que se avizora a corto plazo es el síntoma social del cansancio, en un contexto donde la incertidumbre es la duela del territorio político, no es menor, pero no es suficiente. Lo único que parce estar firme y claro, hasta el momento, es la crisis, resta develar cuál será su derivación efectiva.