Por Redacción
El Gobierno de Javier Milei autorizó por decreto el envío de 56 efectivos de las Fuerzas Armadas argentinas a Panamá para participar del ejercicio multinacional Panamax 2026, coordinado por el Comando Sur de Estados Unidos, sin que el Congreso de la Nación aprobara previamente la salida de tropas. La decisión se sumó a otros despliegues militares autorizados por la Casa Rosada mediante decretos de necesidad y urgencia y consolidó la subordinación de la política de Defensa argentina a la estrategia militar de Washington.
El ejercicio Panamax 2026 se desarrollará entre el 27 de julio y el 15 de agosto y tiene como objetivo simular la respuesta ante una “fuerza hostil” que amenaza la seguridad del Canal de Panamá. La delegación argentina está integrada por 37 efectivos del Comando Conjunto de Operaciones Especiales, pertenecientes al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, junto con 19 especialistas en planificación y ciberdefensa. La participación argentina tendrá un costo de $51 millones, con recursos provenientes de las partidas del Ministerio de Defensa. Según la documentación oficial, la actividad busca “mejorar la interoperabilidad” y “estandarizar procedimientos” entre las fuerzas participantes.
La autorización mediante decreto volvió a dejar fuera del proceso al Congreso, pese a que la Constitución Nacional establece entre sus atribuciones autorizar la salida de tropas nacionales fuera del territorio. La decisión replica el mecanismo utilizado para los ejercicios DAGA ATLÁNTICA y PASSEX, que derivaron en una denuncia penal por abuso de autoridad y presunta traición a la patria. El Gobierno justificó el recurso al decreto con la “urgencia” derivada de la falta de tratamiento legislativo del proyecto de ejercitaciones militares. Sin embargo, la documentación del Ministerio de Defensa consigna que la invitación formal de la Embajada de Estados Unidos fue recibida el 15 de agosto de 2025, casi un año antes del despliegue previsto.
La decisión se produce en paralelo con el deterioro de las condiciones presupuestarias de las Fuerzas Armadas. El Ministerio de Defensa enfrenta un recorte superior a los $59.000 millones, mientras el Gobierno destinó recursos a la participación de efectivos argentinos en ejercicios diseñados bajo la coordinación militar estadounidense. En materia de equipamiento, el Estado nacional comprometió US$400 millones para adquirir misiles AIM-120 AMRAAM destinados a los cazas F-16. El armamento es producido por la empresa estadounidense Raytheon y forma parte del equipamiento utilizado por el Reino Unido en la base militar de la OTAN en las Islas Malvinas.
La participación en Panamax se inscribe en una agenda más amplia de subordinación militar de Argentina con Estados Unidos. En los últimos días, el Secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, acompañado por el agregado de Defensa y Militar en Estados Unidos, general de brigada Alejandro Liberatori, participó del Foro de Seguridad Hemisférica organizado por el Comando Sur en el Colegio Interamericano de Defensa. El encuentro reunió a autoridades civiles, militares y diplomáticas de distintos países para abordar amenazas transnacionales, protección de infraestructura crítica y capacidades de defensa. En ese ámbito, la delegación argentina expuso su visión estratégica sobre los desafíos regionales y ratificó su disposición a profundizar la cooperación militar.
La agenda incluyó reuniones con autoridades del Colegio Interamericano de Defensa, la Junta Interamericana de Defensa y el Centro de Estudios de Defensa Hemisférica William J. Perry, donde se analizaron programas de capacitación, educación e intercambio de experiencias. Asimismo, el funcionario argentino mantuvo reuniones bilaterales en el Pentágono con el subsecretario de Guerra para la Defensa Nacional y la Seguridad de las Américas, Joseph Humire, y la directora senior de Políticas para el Comando Sur de Estados Unidos, Sandra Hobson. Los encuentros estuvieron centrados en la imposición unilateral de Estados Unidos en materia de Defensa y en la articulación de ambos países dentro de los principales ámbitos multilaterales del área.
La sucesión de ejercicios militares, adquisiciones de armamento y acuerdos de cooperación consolida el alineamiento de la política de Defensa del Gobierno de Milei con Estados Unidos, mientras la autorización de nuevos despliegues mediante decretos vuelve a poner en discusión el papel del Congreso en las decisiones vinculadas con la salida de tropas argentinas al exterior.