Milei, la reforma laboral y el estatuto de la esclavitud

*Por Héctor Rojas

Sobre una falsa narrativa, que no tiene asidero en la realidad efectiva, el gobierno de Javier Milei promueve la aprobación de una ley laboral que tiene como objetivo la disolución de las relaciones del trabajo y ceder la conducción política del país en manos de la oligarquía.

A través del ajuste permanente y acelerado, el Gobierno libertario propició el desequilibrio entre capital y trabajo y transfirió la riqueza que genera la producción hacia sectores del capital financiero global. El impacto de estas medidas se traduce en una profunda crisis de empleo y en la degradación del poder adquisitivo de la clase trabajadora.

Ahora, por medio de esta ley, pretende legitimar no solo la precarización laboral sino también las condiciones de esclavitud con las que pretende subordinar a la clase trabajadora. La posición del Gobierno no llama la atención: para Milei, la justicia social es una aberración y los únicos que generan riquezas son los representantes del capital. De este modo, el Presidente justifica persistentemente la generación de desempleo y de pobreza.

El trabajo representa el sustento de millones de familias argentinas. Para nosotros, que profesamos las ideas del justicialismo, es un factor determinante para ordenamiento social, pero también para aquello que reconocemos como movilidad social ascendente. No es el capital concentrado el que produce la riqueza del país: son las y los trabajadores los verdaderos artífices de la Argentina grande.

Milei ya ha dado cuenta de que sus políticas no están dirigidas a mejorar la calidad de vida del pueblo trabajador. El ajuste sistemático desactivó el aparato productivo industrial y gestó la primarización de la economía a través de la apertura importadora. Indujo a los jubilados, a los que reprime miércoles tras miércoles, a vivir en la supervivencia y desarticuló la vida de las y los trabajadores al empobrecerlos mes a mes. Al mismo tiempo, la inflación dibujada corroe al salario y motiva la movilidad social descendente.

El credo de Milei, como dejó en claro en el Foro de Davos, acentúa la injusticia social en tanto sustenta la libertad de empresa y de mercado. Desde esta noción, los trabajadores son un recurso más susceptible de ser reducido a la esclavitud. Es por ello que rechazamos la reforma laboral y ratificamos nuestro compromiso con la resistencia y la lucha del Movimiento Obrero.

Acá no se rinde nadie.

*Secretario General del SUPA Bajo Paraná. Integrante del Consejo Directivo Nacional de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina.

 

 

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