Por Redacción
El Gobierno brasileño convocó al embajador argentino en Brasilia y llamó a consultas a su representante diplomático en Buenos Aires luego de que Javier Milei insultara a Luiz Inácio Lula da Silva durante su visita privada a San Pablo, en el marco del acto de lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de arresto domiciliario por tentativa de golpe de Estado. La Cancillería brasileña presentó una protesta formal y calificó como “sumamente grave e inaceptable” la conducta del mandatario argentino.
El canciller Mauro Vieira recibió al embajador argentino Daniel Raimondi para transmitirle “la repulsa del Gobierno brasileño a los improperios emitidos por el presidente Javier Milei durante su visita privada a São Paulo, el 25 de julio, y cobrarle explicaciones sobre el comportamiento del mandatario argentino en territorio brasileño”.
En paralelo, Brasil llamó en consulta a su embajador en la Argentina, Julio Glinternick Bitelli, en una decisión que profundizó la tensión diplomática entre ambos países. La Cancillería brasileña sostuvo que “no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el pueblo brasileño”.
El documento oficial calificó como “especialmente lamentable” que el episodio involucre “al presidente de un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación y que tiene, en Brasil, su principal socio comercial”. Vieira cuestionó las declaraciones de Milei durante una entrevista y sostuvo que “todo este episodio es sumamente grave e inaceptable”.
El funcionario brasileño agregó que “las declaraciones del presidente de Argentina fueron muy graves y generaron una muy mala recepción. Dichas declaraciones fueron críticas y muy agresivas hacia el gobierno brasileño, el pueblo brasileño, las instituciones, el poder ejecutivo, el poder legislativo y el propio presidente de la República. Constituyeron una injerencia en los asuntos internos, en los asuntos nacionales”.
El canciller brasileño aclaró que el retiro de los embajadores, una medida de mayor gravedad, no se encuentra por el momento entre las decisiones previstas. Vieira reclamó “trabajar para lograr el entendimiento entre las naciones, y la diplomacia se basa en eso, en el diálogo”. Milei, lejos de bajar el tono del enfrentamiento, acusó al gobierno de Lula de financiar una “campaña antiargentina” tras la final del Mundial de fútbol.