Por Redacción
Luiz Inácio Lula da Silva se impuso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, celebradas el último domingo, y asumirá un cuarto mandato al frente del país. El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) derrotó al representante del liberalismo radicalizado Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), con el 51,79% de los votos válidos contra el 48,21%, en una elección marcada por la polarización política y la movilización popular en defensa de la democracia.
Lula obtuvo 64,25 millones de votos y amplió su respaldo en 13 estados respecto de la primera vuelta. La participación electoral registró, según el balance difundido tras los comicios, el nivel de abstención más bajo de los últimos 20 años. El resultado representó un nuevo revés para el liberalismo brasileño y consolidó el respaldo a un proyecto político que reivindica el papel del Estado, la protección social y la soberanía nacional.
En su primer discurso tras la confirmación de la victoria, el presidente electo agradeció a los distintos sectores que participaron de la campaña, con menciones especiales a los adultos mayores, la juventud y los periodistas. Reconoció el trabajo del vicepresidente Geraldo Alckmin y destacó la intervención del diputado federal André Janones, quien encabezó una estrategia de comunicación digital que movilizó a millones de personas.
Al mismo tiempo, sostuvo que «una vez más quiero decir que, al ganar las elecciones, ya no tenemos oponente. Tengo que gobernar por 215 millones, tengo que gobernar para todas las edades. Cada año me reúno con los principales presidentes del mundo para discutir los principales temas del mundo, pero nunca pensé en encontrarme con un representante genuino del milicianismo de este país. Nunca imaginé que una persona pudiera mentir tanto, con tanta descarada. Como si no tuviera una célula de humanismo en su interior. Todo parece falso».
Asimismo, remarcó que «puedo garantizar que cambiaremos la forma en que gobernamos este país. Quiero decirles que vamos a hacer que la gente participe más en nuestras decisiones». Adelantó que buscará establecer una comunicación directa con la población, sin intermediarios ni interpretaciones ajenas a sus propias palabras. “Voy a decir lo que pienso, lo que hago”, expresó de cara a lo que parece ser una nueva estrategia política y comunicacional para su gobierno.
En el plano institucional, Lula reconoció las dificultades para reconstruir los vínculos entre los distintos sectores de la sociedad y señaló que deberá negociar con el Congreso elegido en las urnas para impulsar su programa. El mandatario ratificó su compromiso con el respeto a la Constitución y afirmó: “Voy a trabajar y voy a aprobar cosas”.
El presidente atribuyó el triunfo a una construcción colectiva y destacó los valores políticos que, a su entender, permitieron derrotar a la extrema derecha. Lula sostuvo que la victoria no le pertenecía exclusivamente a él ni a Alckmin, sino que respondía a “la honestidad, el nacionalismo, la democracia y el futuro que quieres para tus hijos”.
Por otro lado, Lula aseguró que “estas elecciones fueron unas en las que tuvimos que superar la injerencia externa hacia dentro, a través de plataformas digitales, que tendremos que regular. No es posible que no seamos conscientes de que un delito en el mundo digital debe tratarse igual que un delito en la vida real”. El mandatario cuestionó el poder económico de las grandes empresas tecnológicas y señaló que obtienen ganancias millonarias sin contribuir fiscalmente de manera adecuada en Brasil.
En materia social, ratificó su compromiso con el fortalecimiento del Sistema Único de Salud (SUS) y afirmó que una de sus motivaciones durante la segunda vuelta fue impedir que la extrema derecha avanzara con su privatización. El presidente anticipó que la salud pública tendrá un lugar prioritario en la próxima gestión, junto con las políticas destinadas a garantizar mejores condiciones de vida para los adultos mayores. La educación será otro de los pilares del nuevo mandato. Lula anunció la continuidad de las políticas de ampliación de la jornada escolar y la extensión de los programas de asistencia económica para estudiantes, con el objetivo de evitar que las dificultades materiales obliguen a las y los jóvenes a abandonar sus estudios.
En tal sentido el mandatario de Brasil sostuvo:que “Universalizaremos la escuela a tiempo completo en este país hasta el instituto. Vamos a universalizar el Pé-de-Meia, para el instituto, y vamos a crear la universidad Pé-de-Meia, para que ningún joven, ninguna chica, abandone los estudios porque tiene que trabajar”.
Las mujeres ocuparon otro lugar central en los compromisos del presidente. Lula destacó el peso del voto femenino en la elección y aseguró que las políticas públicas de su próximo gobierno tendrán como prioridad el respeto y la ampliación de sus derechos. “Quiero decirles que las mujeres serán tratadas con mucho más respeto por las políticas públicas brasileñas”, remarcó.
En relación con la libertad religiosa, el mandatario reivindicó el carácter laico del Estado brasileño y la obligación de garantizar el ejercicio de todas las creencias. Lula precisó que “corresponde al Estado laico garantizar la plena libertad religiosa para que la gente pueda ejercer su fe al máximo”.
Al cerrar su discurso, el presidente reconoció las dificultades para alcanzar una unidad nacional en una sociedad atravesada por profundas diferencias políticas, pero ratificó su compromiso con la convivencia democrática y el orden constitucional. Al respecto, enfatizó: «Este país está listo para construirse. No voy a decir la palabra unidad nacional porque no siempre encaja en este país, pero quiero que sepan: si depende de mí, este país tiene que ser civilizado. Este país tiene una Constitución».
Tras su intervención ante la prensa, Lula se trasladó a la Avenida Paulista, en San Pablo, donde habló ante una multitud desde un escenario montado sobre un camión de sonido, cerca del Museo de Arte de San Pablo. Allí volvió a atribuir la victoria al pueblo brasileño y a la democracia, y destacó la movilización callejera y la participación en las redes sociales durante la segunda vuelta. En las primeras horas del lunes 26 regresó a Brasilia y anunció el inicio de las negociaciones políticas para definir la composición y las prioridades de su próximo gobierno.