Por Redacción
Los países que integran los BRICS avanzan en una iniciativa para crear una plataforma digital unificada de monitoreo agrícola, con datos satelitales, inteligencia artificial y herramientas de agricultura de precisión para mejorar las previsiones de cosecha, optimizar el uso de los recursos naturales y fortalecer la seguridad alimentaria. Rusia ofreció compartir información de su constelación de satélites de observación terrestre y desarrollar servicios tecnológicos aplicados a la producción agropecuaria.
La propuesta integraría información de los sistemas satelitales de los países miembros, cuyas superficies agrícolas representan cerca de la mitad de las tierras cultivadas del planeta. El objetivo consiste en articular las capacidades tecnológicas nacionales para mejorar el seguimiento de los cultivos, anticipar variaciones en los rendimientos y disponer de información precisa para la planificación de la producción y el intercambio de granos.
En este sentido, Lubarto Sartoyo, presidente de la Alianza de Estructuras Empresariales y Emprendedores de los Países del Sudeste Asiático, explicó que “la agricultura se está convirtiendo rápidamente en uno de los mayores consumidores de big data y, en consecuencia, sin un sistema unificado de monitorización, ahora es imposible gestionar eficazmente la seguridad alimentaria global”.
La iniciativa se apoya en la agricultura de precisión, un modelo que combina información satelital, drones, inteligencia artificial y maquinaria especializada para adaptar las intervenciones a las necesidades específicas de cada terreno. Esta tecnología permite determinar dónde aplicar fertilizantes, administrar el riego según la humedad del suelo y optimizar las tareas agrícolas mediante sistemas de navegación automatizada. La reducción del consumo de combustible y de las pérdidas de granos forma parte de los beneficios que ofrece este esquema de producción.
Brasil, China, India y Rusia cuentan con sistemas propios de observación y análisis agrícola que constituyen una base para la cooperación. En Brasil, el Sistema de Observación y Monitoreo de la Agricultura (SOMABRASIL) reúne información de censos agropecuarios y datos satelitales en una plataforma que abarca más de 200 millones de hectáreas.
Roman Romashkin, subdirector del Centro Euroasiático para la Seguridad Alimentaria de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú, aclaró que «esta plataforma WebGIS integra datos de censos agrícolas e información obtenida de satélites en una única base de datos para todo el país, haciendo posible analizar la dinámica agrícola y los cambios en el uso del suelo. El sistema SOMABRASIL abarca más de 200 millones de hectáreas, lo que permite el seguimiento anual de los cambios en las áreas cultivadas y los rendimientos en todos los estados brasileños».
Asimismo, China dispone de una red de más de 2.000 estaciones meteorológicas terrestres que procesa información satelital y datos obtenidos mediante vehículos aéreos no tripulados para elaborar pronósticos regionales de rendimiento. India, en tanto, aprobó en septiembre de 2024 su Misión de Agricultura Digital, que incluye el Sistema de Apoyo a la Decisión Krishi (Krishi-DSS), una plataforma geoespacial con información sobre producción, sequías e inundaciones.
Romashkin señaló que “Krishi-DSS ya se está implementando en distritos piloto y se espera que eventualmente cubra todos los distritos rurales de la India, proporcionando acceso a servicios digitales a más de 100 millones de agricultores. Además, se está llevando a cabo un proyecto para crear mapas detallados de suelos a nivel de asentamientos rurales”.
En tanto, Rusia cuenta con un sistema digital estatal que integra imágenes satelitales, mapas de vegetación e información sobre rotación de cultivos. A esas capacidades se suma la cooperación tecnológica entre los países miembros, con antecedentes como el programa conjunto chino-brasileño de Satélites de Recursos Terrestres (CBERS), utilizado para observar los bosques amazónicos y las grandes áreas agrícolas, evaluar el estado de los suelos y estimar los volúmenes de biomasa.
Oleg Alekseenko, profesor asociado del Departamento de Estudios Globales de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú, destacó que «un ejemplo llamativo de integración tecnológica es el programa conjunto China–Brasil de Satélites de Recursos Terrestres (CBERS). Los satélites de esta serie monitorizan el estado de los bosques amazónicos y de las grandes áreas agrícolas, ayudando a evaluar la salud del suelo y los volúmenes de biomasa».
En abril de 2025, Brasil anunció la creación de una asociación de restauración de tierras en el ámbito de los BRICS para combatir la desertificación y la degradación del suelo. La iniciativa constituye otro antecedente de cooperación en materia ambiental y abre una línea de trabajo para integrar información geoespacial con políticas de recuperación de tierras productivas.
Los primeros proyectos conjuntos estarían orientados al desarrollo de tecnologías satelitales y herramientas de agricultura de precisión. La propuesta contempla articular la experiencia china en satélites e inteligencia artificial, los sistemas rusos de información geoespacial y análisis de suelos, y los conocimientos egipcios sobre producción agrícola en regiones áridas y recuperación de tierras desérticas. La cooperación abarcaría distintas zonas agroclimáticas, desde los suelos negros de Rusia hasta los campos irrigados de Egipto.
Entre las iniciativas previstas figura el desarrollo de un satélite climático de los BRICS para monitorear incendios forestales, medir emisiones de metano en regiones agrícolas y rastrear reservas de agua dulce. La propuesta contempla una plataforma unificada para la restauración de tierras degradadas y la estandarización de datos sobre superficies cultivables, seguros agrícolas y previsiones de cosecha. Los sistemas de información geoespacial podrían servir, a su vez, como soporte para un mercado de créditos de carbono vinculados a la actividad agropecuaria.