Por Redacción
La Iglesia católica celebró el último domingo la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores con un llamado a enfrentar la soledad, el abandono y la exclusión que padecen muchos adultos mayores. Bajo el lema «Yo no te olvidaré», el Papa León XIV convocó a las comunidades a fortalecer el acompañamiento y a reconocer a las personas mayores como protagonistas de la vida eclesial. En su mensaje para la jornada, el Pontífice advirtió sobre el aislamiento que afecta a este sector de la población y expresó que «demasiado a menudo se terminan perdiendo las vidas de los mayores» a causa del olvido y la soledad.
En este marco, Monseñor Andrés Stanovnik, arzobispo emérito de Corrientes e integrante de la Comisión Episcopal de Vida, Laicos y Familia de la Conferencia Episcopal Argentina, sostuvo que el desafío pastoral consiste en incorporar plenamente a los adultos mayores a la vida de la Iglesia. Afirmó que es necesario «pasar de una pastoral ‘para’ los mayores a una pastoral ‘con’ los mayores». El prelado explicó que la sinodalidad exige reconocer el aporte de las personas mayores y señaló que «la sinodalidad nos ayuda a comprender que ellos no son solo destinatarios del cuidado pastoral, sino protagonistas de la misión, con una palabra, una memoria y una fe que la Iglesia necesita escuchar».
Stanovnik consideró que ninguna persona mayor debe quedar al margen de la comunidad y propuso fortalecer una pastoral basada en tres ejes y aseguró que «necesitamos una pastoral que no solo visite o asista, sino que integre, escuche y confíe responsabilidades». El arzobispo definió a los adultos mayores como actores fundamentales en la transmisión de la fe. Remarcó que «una Iglesia sinodal aprende a caminar con ellos, los escucha y los reconoce como discípulos misioneros indispensables para la transmisión de la fe y la construcción de una auténtica cultura del encuentro».
Para la jornada, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida dispuso que cada diócesis celebre una misa dedicada a los adultos mayores y promovió visitas a quienes viven solos o permanecen en residencias geriátricas. El organismo vaticano indicó que esos encuentros deben llegar a cada habitación y no limitarse a los espacios comunes y añadió que «la visita manifiesta la decisión, personal y comunitaria, de no olvidarse nunca de nadie». Por otro lado, convocó a que los jóvenes visiten a los adultos mayores de sus familias y a quienes carecen de compañía. La propuesta pastoral incluyó destinar las ofrendas de las celebraciones litúrgicas a proyectos destinados a personas mayores en situación de vulnerabilidad y promover acciones de acompañamiento que continúen durante todo el año.