Por Redacción
La Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) presentó un informe que analiza las condiciones de vida, expectativas, emociones y vínculos políticos de los jóvenes argentinos de entre 18 y 24 años. El estudio, elaborado por el Departamento de Cultura, Arte y Comunicación junto con la Secretaría de Investigación y Vinculación Tecnológica e Institucional-Observatorio de Políticas Públicas, relevó 500 casos en todo el país y expuso una generación atravesada por la incertidumbre económica, el agotamiento y una fuerte expectativa sobre su futuro.
El trabajo, titulado “Radiografía de los jóvenes argentinos de 18 a 24 años”, reveló que uno de los principales datos del estudio es que el 72% de los jóvenes se imagina mejor dentro de cinco años. La esperanza constituyó la emoción más mencionada, con el 53%, seguida por la ira ante las injusticias, con el 46%. El agotamiento alcanzó a más de un tercio de los encuestados. Para la investigación, estas emociones no representan a grupos distintos, sino que conviven en una misma generación que sostiene expectativas sobre el futuro mientras enfrenta dificultades en el presente.
En tanto, las principales fuentes de estrés se relacionan con la situación personal, por lo que el 37% de los entrevistados identificó los problemas laborales o económicos propios como el principal factor de estrés, mientras que el 30% señala los estudios. La situación del país aparece con menor peso cuando la pregunta se concentra en las experiencias del último mes. Sin embargo, al consultar por las causas de enojo, la realidad nacional ocupa el primer lugar para el 39%. El informe planteó que la crisis se experimenta desde las condiciones concretas de cada joven y no solo como un problema general del país.
La autonomía económica aparece como una de las principales dificultades, en tal sentido, cuatro de cada diez jóvenes están fuera del empleo y tres de cada diez no estudian. Entre quienes trabajan, el 19% lo hace bajo la modalidad freelance, una proporción cercana al 22% que tiene un empleo en relación de dependencia. Siete de cada diez viven en la casa de sus padres y seis de cada diez dependen del hospital público.
Un tercio de los encuestados aseguró logra ahorrar, otro tercio llega justo a fin de mes y el restante no alcanza a cubrir sus gastos. En este contexto, el emprendedurismo no aparece como el principal proyecto laboral. Solo el 19% expresó el deseo de “ser su propio jefe”, aunque esa proporción aumento entre quienes tienen dificultades para cubrir sus gastos. El estudio establece así una relación entre la necesidad económica y la búsqueda de alternativas al empleo tradicional.
Las redes sociales constituyen uno de los principales espacios de identificación y entretenimiento. TikTok e Instagram concentran buena parte del consumo digital y el humor y los memes representan el 41% del contenido que más consumen. El 60% afirmó que sigue a una persona porque “me hace reír”, mientras que el 22% priorizó que comparta sus valores. La política y la opinión representaron apenas el 7,7% del contenido que aparece primero en sus redes.
El vínculo con los contenidos políticos se caracterizó por el distanciamiento, la política no parece despertar interés entre los más jóvenes: El 31% escuchó contenidos políticos de personas a las que sigue, aunque sostuvo que eso no modifica sus opiniones, mientras que el 22% directamente no se interesó por ese tipo de contenidos. Solo el 13,5% se informó o participó de manera activa en política. El 31,7% prefiere observar desde afuera y el 33,1% consideró que la política no cambia nada.
El 46% de los encuestados se identifica con las ideas de Javier Milei. Sin embargo, el informe planteó que ese dato no alcanza para definir a los jóvenes como una generación libertaria. La investigación sostuvo que existe una valoración previa del esfuerzo individual, la aspiración y la capacidad de tomar decisiones sobre la propia vida, valores que encuentran una representación política más cercana en el espacio libertario que en otras identidades partidarias.
La orientación política aparece asociada a diferentes climas emocionales. Entre quienes se identifican con las ideas libertarias predominan la esperanza, con el 64%, y el entusiasmo, con el 57%. Entre los peronistas sobresalen la ira, con el 60%, y la nostalgia, con el 52%. En la derecha no mileísta aparecen el miedo al futuro, con el 52%, y la decepción, con el 51%. Entre los jóvenes de izquierda, la ira alcanza el 51% y la vergüenza por la situación del país llega al 34%.
La percepción sobre la Argentina combina frustración y expectativa y ante una pregunta abierta sobre el país, la categoría más mencionada fue “resiliencia y esperanza”, con el 14,3%, seguida por “decadencia o caída”, con el 12,5%. El informe evidenció una fuerte presencia de expresiones vinculadas con el potencial desaprovechado y con la idea de un país que podría alcanzar una situación mejor.
La inteligencia artificial ocupó un lugar relevante en las prácticas cotidianas: Ocho de cada diez jóvenes utilizaron estas herramientas y un tercio las consulta casi todos los días. Uno de cada cuatro las empleó para descargar lo que siente, con mayor presencia entre quienes atraviesan niveles elevados de agotamiento y dificultades para cubrir sus gastos. La investigación señaló que la IA adquiere así una función que excede el entretenimiento o las tareas productivas y se convierte en un espacio de escucha para parte de los jóvenes.
El estudio de la UNDAV remarcó que existe una generación que mantiene expectativas positivas sobre su futuro, pero enfrenta dificultades para alcanzar la autonomía económica y construir certezas sobre el presente. La identificación política convive con una participación limitada, mientras que las redes sociales priorizan el entretenimiento por encima de la discusión ideológica y la inteligencia artificial aparece como una herramienta para procesar emociones. En este marco, el trabajo concluyó que se trata de “una generación esperanzada y agotada a la vez, que quiere estabilidad más que emprender, se desahoga con la inteligencia artificial y se pelea por el presente, no por los valores”.