La crisis climática amenaza a la infancia: 1.100 millones de niños enfrentan múltiples riesgos ambientales en todo el mundo

Por Redacción

La crisis climática afecta cada vez más la vida cotidiana de la infancia en todo el mundo. Un nuevo informe de UNICEF indicó que 1.100 millones de niños viven expuestos a por lo menos tres amenazas climáticas simultáneas, una situación que agrava los riesgos para su salud, educación, alimentación y acceso a servicios básicos.

El estudio señaló que casi todos los niños del planeta enfrentan al menos un peligro climático y que más de cuatro millones están expuestos hasta a seis amenazas al mismo tiempo. Entre los fenómenos analizados figuran las sequías, el calor extremo, las olas de calor, las inundaciones fluviales y costeras, los incendios forestales, las tormentas tropicales y las tormentas de arena y polvo. El informe incorporó además la contaminación del aire y la malaria debido a su estrecha relación con el cambio climático.

La Directora Ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, afirmó: «La vida de los niños sigue siendo trastornada por el impacto de las olas de calor, los incendios forestales, las sequías y las inundaciones». La combinación de riesgos más frecuente es la integrada por sequía, calor extremo y olas de calor. Según el relevamiento, 296 millones de niños residen en regiones donde coinciden esos tres fenómenos. La segunda combinación más extendida corresponde a sequía, calor extremo y tormentas tropicales, que afecta a más de 115 millones de chicos.

UNICEF destacó que estos eventos no operan de manera aislada. Una sequía puede provocar pérdidas de cultivos, escasez de alimentos, reducción de reservas de agua y condiciones propicias para incendios. Las inundaciones, por su parte, suelen destruir infraestructura, contaminar fuentes de agua y favorecer la propagación de enfermedades. Las cifras globales muestran la magnitud del problema. El organismo estimó que 1.800 millones de niños están expuestos a sequías, 1.500 millones a olas de calor, 1.200 millones a calor extremo, 662 millones a tormentas tropicales y 337 millones a inundaciones fluviales. A esto se suma que casi toda la población infantil mundial vive en zonas con presencia de contaminantes atmosféricos y que 1.000 millones de niños están expuestos a la malaria.

En América Latina y el Caribe, 59 millones de niños enfrentan al menos tres riesgos climáticos simultáneos. El informe identificó una fuerte exposición regional a sequías, altas temperaturas e inundaciones. En ese contexto, 170 millones de niños están expuestos a sequías meteorológicas, 126 millones a calor extremo, 91 millones a sequías agrícolas, 42 millones a inundaciones fluviales y 11 millones a inundaciones costeras. Brasil y México aparecen entre los países con mayor cantidad de niños afectados debido al tamaño de sus poblaciones. En tanto, en países como Suriname y Guyana la exposición alcanza porcentajes muy elevados de la población infantil, especialmente frente a inundaciones fluviales.

El informe remarcó que la gravedad de los impactos depende no solo de la cantidad de amenazas presentes, sino también de la capacidad de respuesta de cada país. UNICEF señaló que la falta de acceso a agua potable, salud, saneamiento, educación y protección social multiplica las consecuencias de los eventos climáticos extremos. La situación resulta particularmente crítica en países con sistemas públicos frágiles. El organismo citó el caso de Burkina Faso, donde cerca del 80% de los niños enfrenta al menos tres riesgos climáticos simultáneos, mientras millones viven bajo condiciones de calor extremo y sequías recurrentes.

Asimismo, UNICEF sostuvo que, en 24 de estos países, entre ellos Haití y Vanuatu, la totalidad de la población infantil está expuesta a tormentas tropicales. El organismo indicó que los daños provocados por los desastres climáticos representan en promedio el 18% del producto interno bruto de esas naciones, una proporción seis veces superior al promedio mundial. Frente a este escenario, demandó a los gobiernos, empresas y organismos internacionales acelerar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, cumplir los compromisos climáticos vigentes y avanzar hacia una transición energética basada en fuentes renovables.

Russell sostuvo: «Este análisis puede ayudar a los gobiernos y a los responsables de la toma de decisiones a planificar mejor e invertir de manera más eficaz en servicios resilientes». La titular del organismo agregó: «Cuando fortalecemos los sistemas de salud y educación, y mejoramos la infraestructura pensando en los niños, los protegemos de las amenazas climáticas actuales y ayudamos a asegurar su futuro». El informe concluyó que, sin acciones urgentes para limitar el calentamiento global, los fenómenos extremos serán cada vez más frecuentes e intensos, lo que incrementará la presión sobre los sistemas públicos y pondrá en riesgo la salud, la educación y la supervivencia de millones de niños en todo el mundo.

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