Por Redacción
En un contexto regional marcado por el avance de políticas neoliberales que debilitan al Estado y degradan el trabajo público, la Confederación Latinoamericana de Trabajadores del Estado (CLATE) llevó adelante su 14º Congreso Ordinario y Extraordinario en la Ciudad de Buenos Aires. La actividad concluyó con la reelección por unanimidad de Julio Fuentes como presidente de la organización para un nuevo mandato de cuatro años.
El Congreso reunió a 104 delegados y delegadas congresales con un quórum del 91,22%, que participaron de manera presencial y virtual desde distintos puntos de América Latina y el Caribe. Las deliberaciones se desarrollaron en el Hotel Quagliaro de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), con la presencia de representantes sindicales de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Perú, Ecuador, Colombia, México, Curazao, Costa Rica y República Dominicana, mientras que dirigentes de El Salvador, Cuba, Venezuela y Guatemala se sumaron de forma remota.
Con la participación de más de 90 organizaciones sindicales, la CLATE renovó su Comité Ejecutivo de manera unánime, reflejando un respaldo contundente a la conducción de Fuentes y al rumbo político de la entidad. La votación confirmó el peso creciente de la Confederación como espacio de articulación regional de los trabajadores y trabajadoras del Estado.
Tras ser reelecto, Fuentes expresó: “Es fundamental en esta etapa seguir fortaleciendo nuestra CLATE y construir la unidad en la acción con las demás organizaciones que nuclean a las y los servidores públicos de la región y el mundo. Porque necesitamos seguir defendiendo nuestros derechos y también impulsar las políticas públicas que mejoren la calidad de vida de nuestros pueblos”.
El Congreso fue definido por sus participantes como un espacio estratégico para consolidar respuestas comunes frente a los procesos de ajuste, privatización y recorte de derechos laborales que se aplican en distintos países. La CLATE denunció los ataques sistemáticos contra el empleo público, el vaciamiento de los servicios estatales y la criminalización de la protesta social.
Durante las jornadas, se debatieron los desafíos del sindicalismo estatal en un escenario de ofensiva contra lo público. Se reafirmó el compromiso con la defensa del Estado como garante de derechos y se acordó fortalecer la presencia de la CLATE en los foros internacionales, en alianza con otras centrales sindicales y movimientos sociales.
La Confederación, que nuclea a miles de trabajadores del Estado en toda la región, reafirmó su rol como baluarte de la defensa de lo público frente a los gobiernos que promueven modelos de exclusión, ajuste y mercantilización de los derechos sociales. El Congreso concluyó con una declaración política que ratifica el rumbo de lucha y unidad, y con una convocatoria a profundizar la organización y la movilización frente a los nuevos desafíos del continente.