Por Redacción
La Confederación General del Trabajo (CGT) le exigió a las senadoras y los senadores de la Nación que rechacen cualquier iniciativa que habilite la apertura irrestricta del cabotaje nacional a buques de bandera extranjera, al considerar que la medida amenaza el empleo argentino, la soberanía comercial y la independencia económica. La conducción de la Central Obrera sostuvo que la desregulación impulsada por el Gobierno nacional profundizará la crisis de la Marina Mercante y debilitará capacidades estratégicas para el desarrollo del país.
En este marco, el Consejo Directivo de la CGT aseguró que la apertura del transporte fluvial y marítimo a embarcaciones extranjeras no resolverá los problemas de competitividad de la flota nacional, sino que agravará su deterioro. En ese marco, recordó las consecuencias de las políticas de desregulación y el desguace de la Marina Mercante durante los años del menemismo, un proceso que redujo la capacidad argentina para transportar su propia producción.
A través de un comunicado, la dirigencia sindical sostuvo que «no estamos ante una problemática particular ni frente a un conflicto sectorial. Lo que está en juego es el futuro de nuestra Marina Mercante y, con ella, la soberanía comercial, la independencia económica y miles de puestos de trabajo argentinos. La liquidación de una flota nacional que ya atraviesa una crisis profunda, agravada por la desregulación y el posterior desguace impulsados durante la década del 90, supondría profundizar la pérdida de capacidades estratégicas y comprometer el futuro de las próximas generaciones. No se puede resignar el control de nuestras vías navegables ni entregar a intereses extranjeros una actividad fundamental para el desarrollo del país».
En esa línea, remarcó que «la experiencia demuestra las consecuencias de una desregulación irresponsable del cabotaje como la que pretende impulsar el Gobierno nacional. El Gran Rosario, principal nodo portuario agroexportador del mundo, expone una contradicción difícil de justificar: la Argentina exporta enormes volúmenes de riqueza, pero resigna capacidad de transporte propio».
Al mismo tiempo, señaló que «cada buque extranjero que desplaza a uno nacional significa menos empleo argentino, menor generación de divisas y mayor dependencia de intereses externos. Para peor, el impacto no se limita a los trabajadores embarcados, ya que alcanza a la industria naval, a los puertos, a toda la cadena logística y a las economías regionales, especialmente las del Litoral».
Para el Consejo Directivo de la CGT, «la apertura irrestricta del cabotaje no es una solución para los problemas de competitividad de nuestra flota. Por el contrario, amenaza con profundizar su deterioro y debilitar aún más la capacidad del país para transportar su propia producción. La respuesta debe ser una política integral que permita superar las desventajas tributarias y de costos frente a otras banderas, recuperar la flota nacional y generar condiciones para el crecimiento de la actividad. Necesitamos propuestas superadoras, construidas mediante el diálogo y el consenso entre el Estado, el sector empresario y las organizaciones sindicales, que promuevan inversiones, empleo de calidad y una Marina Mercante competitiva al servicio del desarrollo argentino».
Asimismo, remarcó que «la soberanía no puede reducirse a una consigna. Debe expresarse en decisiones concretas que protejan el trabajo argentino, la independencia económica y el desarrollo federal. Por eso, apelamos a la responsabilidad de quienes ocupan una banca en el Senado de la Nación. Su mandato debe estar al servicio de la voluntad popular y del interés nacional, no de una lógica que pretenda reducir costos a expensas de los trabajadores y de las capacidades estratégicas de nuestro país».
Ante el actual estado de situación, exhortó a las senadoras y los senadores nacionales «a rechazar de manera contundente la desregulación del cabotaje nacional y a asumir la responsabilidad histórica de defender nuestra Marina Mercante. No hay lugar para la indiferencia ni para decisiones que hipotequen el futuro del país. Está en juego nuestra capacidad de decidir sobre nuestros ríos, generar trabajo argentino y construir un proyecto de desarrollo con independencia económica».