Por Redacción
El Consejo Directivo de la CGT recibió el último miércoles a representantes de la Confederación General Empresaria de la República Argentina(CGERA) y de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, con el objetivo de acordar una agenda común en defensa de la producción y el trabajo, ante la avanzada depredadora de las políticas libertarias pergeñadas por el gobierno de Javier Milei.
En este contexto, Marcelo Fernández, presidente de CGERA señaló que «esta convocatoria de la CGT para reunirse con CGERA y CAME es importante porque pudimos intercambiar opiniones sobre la actualidad, el sector productivo, sobre todo el industrial y también el comercial. Pudimos discutir las necesidades, sobre qué podemos ceder cada uno para mejorar la situación de los trabajadores y de los empresarios en el momento que estamos viviendo. Fue un encuentro muy positivo y vamos a crear mesas de trabajo para estos temas».
Del mismo modo, destacó la preponderancia de «acercarle a los legisladores y al gobierno nacional propuestas hechas por el sector privado y por las partes interesadas, para que no legislen otros que no conocen en profundidad cada una de las actividades y la problemática general de las empresas y de los trabajadores”.
En tanto, los referente sindicales expusieron su preocupación por la pérdida de puestos de trabajo registrada en los últimos meses. Desde el sector empresario, se planteó la urgencia de establecer una “posición común” frente a las reformas estatales que impactan en trabajadores y compañías. La competitividad, los costos logísticos, la presión fiscal y el nivel de importaciones figuraron como temas centrales del debate.
Las entidades coincidieron en la necesidad de un marco normativo diferenciado para las pequeñas y medianas empresas. Abogaron por una “Ley Pyme” integral que contemple regímenes impositivos, laborales y previsionales específicos. Este marco buscaría aliviar la carga burocrática y los costos operativos, actuando como un trampolín para el fortalecimiento del mercado interno y la proyección exportadora.
Finalmente coincidieron en subrayar que solo una industria competitiva, con capacidad para exportar valor agregado, puede generar las divisas que Argentina requiere. La convocatoria se extendió a todas las instituciones públicas y privadas del país para construir acuerdos básicos que permitan un proyecto nacional donde la competitividad dependa de múltiples factores, y no exclusivamente del tipo de cambio.