La CATT honró la memoria del general Juan José Valle: «es bueno recordar, pero mejor es comprometerse con la historia»

Por Redacción

La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que conduce Juan Carlos Schmid, rindió homenaje el último viernes, en plaza Las Heras, al general Juan José Valle al cumplirse 70 años de su asesinato en manos de la dictadura que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955. El encuentro reunió a referentes del Frente Renovador de la ciudad, de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina y de diversas organizaciones sindicales que integran la Confederación General del Trabajo.

Valle fue fusilado por Pedro Eugenio Aramburo, uno de los ideólogos del golpe que destituyó al general Perón, tras el levantamiento popular que exigía la restitución del gobierno democrático. El 12 de junio de 1956, en la cárcel que funcionaba donde hoy se encuentra el parque Las Heras. Antes de ser asesinado, el general dejó una carta que trascendió en la historia por su heroicidad y su inclaudicable defensa de los derechos del pueblo trabajador. Allí expuso: «Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el odio, solo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días contados, para librarse del propio terror, siembran terror».

En este marco, Francisco Caporiccio, legislador porteño de Fuerza por Buenos Aires, expresó: «El General Valle como figura de resistencia nos obliga a aprender lo fundamental que es anteponer los ideales, ante todo. Es muy importante que un cuadro como Juan Carlos Schmid, junto a tantos otros dirigentes sindicales, estén hoy acá transmitiendo la importancia de la construcción colectiva y el enorme respeto a la figura del General Valle. Nosotros como frente renovador sostenemos la línea de construir una unidad de cara al 2027, tanto en la ciudad como en la nación».

Schmid, en tanto, recordó que el 12 de junio de 1974, Perón dio su último discurso frente a los trabajadores en Plaza de Mayo. El dirigente sindical señaló: «el general nos decía que llevaba en sus oídos la música más maravillosa que es la vos del pueblo argentino. Estamos en deuda con él. Este lugar es un sitio donde hubo un crimen porque no fue una ejecución, no fue un fusilamiento producto de un decreto, fue un crimen organizado que comenzó con el derrocamiento de un gobierno popular».

Al mismo tiempo, sostuvo que, en la misma cárcel, el régimen oligárquico fusiló, en un período anterior, al militante anarquista Severino Di Giovanni. En este sentido, el titular de la CATT aseguró que «la derecha económica en este país no va a ahorrar ningún esfuerzo para ahogar en sangre y en violencia cualquier atisbo de que el pueblo llegue a concretar la felicidad popular. Por eso hubo esos fusilamientos y por eso, el general Valle, que había organizado una rebelión para recuperar el gobierno que cayó un año antes, ofrendó su vida. El general se entregó bajo el compromiso de que en realidad le iban a perdonar la vida, pero más bien se entregó porque estaban fusilando civiles y muchos de sus camaradas ya habían sido ejecutados».

Schmid señaló que «es bueno recordar, pero mejor es comprometerse con la historia. Todos los que estamos acá somo hijos del aquel pasado, todos los que estamos acá somos peronistas y no hemos vivido los momentos más intensos y más felices que le dio el peronismo y su historia a este país. Pero nosotros tenemos la deuda, como dije al principio, de recuperar ese valor, porque si hubo hombres y mujeres que ofrendaron su vida para que nosotros estemos en este lugar y si hubo hombres y mujeres que ofrendaron su destino en pos de alcanzar la justicia social, nosotros, lo menos que tenemos que hacer es bregar por la unidad de nuestro Movimiento, por el protagonismo de la clase trabajadora y porque los sueños de Perón, de Valle, de Lizaso, de Libraga, de Brión, Troxler, que dejaron sus huesos ahí, en los basuralares de José León Suárez, sean algo más que la sangre derramada. Sea el embrión para recuperar de una vez y para siempre la felicidad del puieblo argentino».

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