Irán mantiene el control estratégico del estrecho de Ormuz y profundiza la crisis de credibilidad de Trump entre sus aliados

Por Redacción

El Gobierno de Irán advirtió este lunes  que el estrecho de Ormuz no permanecerá abierto para países que intenten utilizar esa vía marítima para agredir al país. La advertencia surgió en medio de la escalada militar que siguió a los bombardeos contra territorio iraní y al aumento de la presencia naval estadounidense en la región.

Desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, afirmó que el tránsito marítimo por el paso estratégico se desarrollará bajo condiciones especiales debido a la situación de seguridad que atraviesa la zona.

Baghaei sostuvo: “ningún país podrá emplearlo para lanzar ataques contra Irán”. El funcionario explicó que las fuerzas armadas iraníes mantienen control total sobre el estrecho y responsabilizó a Israel y a Estados Unidos por la inestabilidad actual. Según su evaluación, la inseguridad regional surgió tras las acciones militares que incluyeron el bombardeo del 28 de febrero en el que murió el líder supremo Alí Jameneí, junto con altos mandos militares y familiares del ayatolá.

El portavoz diplomático defendió la decisión de Teherán al señalar que, como país costero, Irán posee el derecho de garantizar su seguridad nacional y evitar el uso de la vía marítima por parte de actores considerados agresores. Baghaei afirmó que su país “ha sido históricamente la garantía del tránsito seguro” en esa zona estratégica.

La tensión militar se intensificó durante el fin de semana. El Cuartel General Jatam al-Anbia declaró el domingo  la alerta máxima ante la presencia naval de Estados Unidos en aguas internacionales cercanas a Irán. El portavoz militar iraní, teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, calificó al portaaviones estadounidense USS Gerald Ford como “una amenaza directa a la seguridad nacional”.

Desde Teherán señalaron que el país posee capacidad de respuesta inmediata ante cualquier escalada militar. Las autoridades iraníes advirtieron que responderán con firmeza frente a cualquier intento de agresión que comprometa su integridad territorial o la estabilidad regional.

En Washington, el presidente Donald Trump solicitó a varios países que se sumen a las fuerzas estadounidenses con el objetivo de mantener abierto el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo. La convocatoria se produjo en medio del aumento del precio internacional del crudo provocado por el conflicto.

Trump escribió en su red social Truth Social: “Espero que China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países afectados por esta restricción artificial envíen barcos a la zona para que el estrecho de Ormuz deje de ser una amenaza por parte de una nación que ha sido totalmente decapitada”.

En Europa, el primer ministro británico Keir Starmer confirmó que su país trabaja con aliados internacionales en una estrategia para restablecer la navegación en el estrecho. El jefe de gobierno habló desde el número 10 de Downing Street, en Londres. Explicó que la reapertura del paso marítimo resulta fundamental para garantizar la estabilidad de los mercados globales y la seguridad del transporte internacional. El funcionario británico sostuvo: “Quiero dejarlo claro: no lo será, ni se ha previsto nunca que lo sea”, en referencia a una posible intervención de la OTAN.

El primer ministro británico informó que más de 92.000 ciudadanos del Reino Unido regresaron al país a través de vuelos comerciales y chárter organizados por el gobierno. El operativo de asistencia continúa para los británicos que permanecen en el Líbano. Trump lanzó otra advertencia el domingo. El presidente estadounidense sostuvo que la OTAN enfrentará un futuro “muy malo” si sus aliados no toman medidas para respaldar a Washington en la tarea de mantener abierto el estrecho.

El golpe geoeconómico 

Irán tiene la sartén por el mago y su estrategia impacta en una economía hiperglobalizada. En tal sentido, la banca  Goldman Sachs estimó que el flujo diario de petróleo que atraviesa el estrecho de Ormuz cayó a unos 600.000 barriles desde el inicio de los ataques contra Irán. En condiciones normales, la circulación supera los 19 millones de barriles por día.

La analista Natasha Kaneva, de JP Morgan, proyectó una caída aún mayor del suministro en los próximos días. La especialista estimó que la reducción podría alcanzar los 12 millones de barriles diarios durante la próxima semana, situación que generará escasez de diésel, combustible para aviación y otros derivados.

El impacto ya se reflejó en el precio del petróleo. El crudo Brent superó los 100 dólares por barril durante la última semana y este lunes osciló entre los 101 y 103, dólares por barril.  Analistas del mercado energético advirtieron que el valor podría alcanzar o superar los 128 dólares, el máximo registrado en 2022, e incluso acercarse al récord de 147 dólares que se observó en 2008. La crisis se originó tras la decisión de Irán de tomar control del estrecho de Ormuz como represalia frente a las acciones militares de Estados Unidos. La medida redujo el tránsito en una ruta por la que circula cerca de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo.

El bloqueo generó un impacto directo sobre el mercado internacional del crudo y motivó el pedido de Trump para conseguir respaldo militar de otros países.

El gobierno de China expresó su posición a través de su portavoz en Estados Unidos, Liu Pengyu. El funcionario sostuvo: “todas las partes tienen la responsabilidad de garantizar un suministro de energía estable y sin obstáculos”. agregó que su país “ayudaría a lograr una desescalada entre las partes”.

Desde Alemania, el ministro de Asuntos Exteriores Johann Wadephul descartó una participación directa en el conflicto. El funcionario afirmó que su país “no será parte activa de esta confrontación”. Asevero que  Berlín prevé mantener conversaciones con Washington e Israel cuando finalice el conflicto con el objetivo de abordar la situación de seguridad regional. El ministro alemán sostuvo: “la seguridad en el estrecho de Ormuz y en el mar Rojo llegará cuando haya una solución negociada y cuando se dialogue con los iraníes”.

Australia adoptó una postura similar. La ministra de Transporte Catherine King confirmó que su país no enviará buques militares a la zona y confirmó que “no se ha recibido ninguna petición formal para enviar un navío militar”. La funcionaria añadió: “Australia ha sido clara en el tipo de contribución que ofrecería en este contexto”.

En Asia, Japón rechazó versiones sobre un posible despliegue naval. La primera ministra Sanae Takaichi respondió a la solicitud estadounidense con cautela. Indicó que “dado que todavía no se nos ha solicitado formalmente, resulta difícil responder a una suposición”. Destacó que su gobierno “está evaluando cómo proteger los buques y tripulaciones japonesas dentro del marco legal vigente”.

Desde Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores Abbas Aragchi informó que varios países solicitaron garantías para el tránsito de sus embarcaciones a través del estrecho y expresó que “esa es una decisión que corresponde a las fuerzas armadas iraníes”. Mientras tanto, alrededor de mil petroleros permanecen detenidos en las inmediaciones del estrecho sin poder cruzar la ruta marítima. Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero se registraron diez ataques o denuncias de ataques contra buques petroleros.

La respuesta internacional al pedido de Washington continúa limitada. Trump se debilita ante la profundización de al crisis y pierde credibilidad entre sus aliados que no están dispuesto a inmolarse por Estados Unidos e Israel. En ese escenario, el conflicto en el estrecho de Ormuz mantiene en alerta a los mercados energéticos y profundiza la incertidumbre sobre el suministro mundial de petróleo.

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