Por Redacción
En las últimas horas, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, respondió a las declaraciones del Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien pronosticó el colapso de la economía iraní en dos semanas. El funcionario iraní aseguró que las dificultades económicas de Washington estaban vinculadas con la presión que Teherán ejercía sobre el estrecho de Ormuz, los precios de la energía y el mercado de bonos, cuyo rendimiento a 30 años alcanzó su nivel más alto desde 2002.
Qalibaf explicó que la situación económica de Estados Unidos estaba atravesada por los compromisos financieros asumidos durante los años en que el Gobierno estadounidense había contratado enormes préstamos con tasas cercanas a cero. Según el titular del Parlamento iraní, el vencimiento de esas obligaciones había obligado a Washington a refinanciarlas con intereses considerablemente más altos, lo que había incrementado la presión sobre las cuentas públicas.
El dirigente iraní señaló que la menor disposición de China y Japón para adquirir nuevos bonos del Tesoro estadounidense o conservar los títulos existentes redujo la demanda de deuda y empujó al alza los rendimientos. El bono a 30 años había alcanzado el día anterior su mayor rendimiento desde 2002, con la posibilidad de regresar a niveles de tasas registrados durante la década de 1990 o incluso períodos anteriores.
Qalibaf sostuvo que el cierre del estrecho de Ormuz tuvo impacto sobre los precios de la energía y que esa situación incidió sobre la economía estadounidense. A partir de ese escenario, vinculó la presión ejercida por Irán sobre una de las principales rutas para el transporte mundial de energía con el incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y las dificultades de Washington para afrontar sus compromisos financieros.
El presidente del Parlamento iraní afirmó que el papel de Teherán en el cierre del estrecho de Ormuz, el sostenimiento de los precios elevados de la energía y la influencia sobre el rendimiento de los bonos había profundizado los problemas del Tesoro estadounidense y agravado las dificultades señaladas por Bessent. Qalibaf remarcó: “Los estadounidenses no podrán superar estos problemas económicos hasta que resuelvan estas cuestiones respetando los derechos de la nación iraní”.