Por Redacción
El Papa León XIV expresó este domingo su preocupación por la situación en Venezuela y formuló un llamado explícito a priorizar el bien del pueblo frente a cualquier interés político o sectorial, durante su mensaje pronunciado en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.
El pronunciamiento tuvo lugar tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela durante el último fin de semana. Desde Roma, el pontífice advirtió sobre la gravedad del momento y fijó una posición clara en favor de la paz y la justicia. El papa afirmó: “Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela”.
En su mensaje, León XIV sostuvo que el bienestar del “amado pueblo venezolano” debe constituir el eje central para superar la conflictividad y abrir un camino que permita restablecer la convivencia social. En ese sentido, reclamó garantías plenas para la soberanía nacional, el respeto del Estado de derecho establecido en la Constitución y la vigencia efectiva de los derechos humanos y civiles.
El Obispo de Roma llamó a un esfuerzo conjunto de los distintos actores para alcanzar “un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia”, al tiempo que remarcó la responsabilidad de atender con urgencia a los sectores más vulnerables. El pontífice advirtió que los más pobres padecen de forma directa las consecuencias de la grave situación económica que atraviesa Venezuela.
Durante su intervención, el Papa invitó a la oración confiada por el país y encomendó al pueblo venezolano a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, de san José Gregorio Hernández y de sor Carmen Rendiles, a quien destacó por su testimonio de fe y servicio.
En el mismo saludo dominical, León XIV expresó su cercanía espiritual con las víctimas de la tragedia ocurrida en la localidad suiza de Crans-Montana durante la noche de Año Nuevo. Al referirse a ese hecho, aseguró: “Aseguro mis oraciones por los jóvenes fallecidos, por los heridos y por sus familiares”.
El Pontífice cerró su mensaje con un exhorto a los fieles para que perseveren en la fe en “el Dios de la paz” y sostengan la oración y la solidaridad con los pueblos que sufren las consecuencias de las guerras y los conflictos, reafirmando el compromiso cristiano con la paz y la fraternidad.