Por Redacción
La Organización Mundial de la Salud informó este miércoles que se incrementan los ataques bélicos contra el personal sanitarios y hospitales en Medio Oriente, en el marco de la ofensiva imperial militar de Estados Unidos e Israel contra Irán y de la respuesta del gobierno de Teherán. El organismo internacional reportó víctimas entre trabajadores de la salud y daños en instalaciones médicas en distintos países de la región.
El director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, advirtió que el riesgo para médicos, enfermeros y equipos de emergencia aumenta en el marco de la escalada militar. Uno de los hechos más graves ocurrió en el sur de Líbano. Tres ambulancieros murieron y otros seis resultaron heridos el martes mientras asistían a personas afectadas por explosiones en el distrito de Tiro.
En ese contexto, Ghebreyesus, advirtió sobre «el riesgo de que otros profesionales de la salud se encuentren entre las víctimas es elevado» . El funcionario remarcó que «es fundamental evitar esto para que los ambulancieros, médicos y enfermeros puedan realizar su trabajo vital, especialmente necesario en tiempos de crisis».
La organización internacional indicó que el sistema sanitario iraní sufrió daños como consecuencia de las explosiones registradas cerca del hospital Motahari, en Teherán, el 1° de marzo. El impacto afectó sectores del edificio y obligó a evacuar a pacientes y personal médico. Otros centros de salud registraron daños en diferentes puntos del país. Dos establecimientos de emergencias en Sarab, en el centro de Irán, y en Hamedán, en el oeste, resultaron alcanzados por los ataques. La OMS informó que al menos dos integrantes del personal sanitario sufrieron heridas.
Ante esta situación, el director general del organismo volvió a reclamar protección para las instituciones sanitarias. Ghebreyesus afirmó que «en tiempos de crisis, los hospitales y las clínicas son más necesarios que nunca. Por eso es imperativo garantizar su protección en todo momento».
El titular de la OMS instó a los actores involucrados en el conflicto a respetar el derecho internacional humanitario y proteger a la población civil. En ese marco, señalo que «es necesario proteger a los trabajadores de la salud, las instalaciones y los pacientes». Pidió que «las voces de la sabiduría y la paz se impongan al ruido de los bombardeos».
Las incursiones militares afectaron en los últimos días zonas del sur de la capital libanesa, un sector cercano al palacio presidencial y la ciudad histórica de Baalbek, ubicada en el este del país. La coordinadora especial de las Naciones Unidas para el Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, advirtió sobre el clima político que acompaña la escalada militar. La funcionaria indicó que existe una retórica belicista que aleja cualquier perspectiva de protección para la población civil.
En su mensaje, Hennis-Plasschaert denunció: «gritos de guerra y discursos maniqueos». La diplomática sostuvo que esas expresiones ofrecen falsas promesas y prolongan lo que describió como «una auténtica pesadilla» para las poblaciones afectadas.
El conflicto encendió alarmas entre especialistas de Naciones Unidas dedicados a la protección de la infancia. El Comité de los Derechos del Niño manifestó preocupación por el impacto de la guerra en la población más joven. Los expertos del organismo expresaron inquietud por la muerte de «niños inocentes» y por las «graves repercusiones» que el conflicto provoca en sus condiciones de vida.
Los especialistas señalaron informes que describen ataques contra infraestructura civil. Entre ellos mencionaron el bombardeo de la escuela de niñas Shajareh Tayyebeh, ubicada en Minab, en el sur de Irán, hecho que dejó más de 160 menores muertos. Frente a este escenario, el comité reclamó una solución urgente. Los expertos pidieron un «cesar el fuego inmediato y duradero» con el objetivo de evitar que los niños queden expuestos a «asesinatos, mutilaciones, desplazamientos, daños psicológicos u otras violaciones de sus derechos».
En paralelo, la Agencia Internacional de Energía Atómica mantiene bajo observación las instalaciones nucleares iraníes. El organismo con sede en Viena informó que no detectó daños en infraestructuras que contienen material nuclear ni riesgos de liberación radiactiva. La agencia reportó daños visibles en dos edificios cercanos al complejo de Isfahán. El organismo aclaró que no registró nuevos impactos en la planta de Natanz ni en otros sitios nucleares del país, entre ellos la central de Bushehr.