Por Redacción
Trabajadores de las Universidades Nacionales, el CONICET, el INTA, el INTI, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) difundieron un comunicado conjunto en el que denunciaron que las políticas del Gobierno de Javier Milei provocan un deterioro sin precedentes del sistema científico, tecnológico y universitario argentino. Al mismo tiempo, sostuvieron que el desfinanciamiento, los despidos y la paralización de programas estratégicos responden a una decisión política y no a restricciones presupuestarias.
A través de un comunicado, indicaron que «Argentina sufre un proceso de destrucción de su sistema científico, tecnológico y universitario absolutamente irracional desde el punto de vista político, social y económico, obligando al conjunto de la sociedad a un sacrificio inútil y profundamente peligroso. La inversión pública en la función ciencia y técnica, por debajo del 0,15% del PBI, es la más baja en la historia de nuestro país, al menos desde los últimos 54 años».
Asimismo, señalaron que «nunca un país que hizo un esfuerzo sostenido durante más de 200 años para generar capacidades científicas y tecnológicas al servicio de la sociedad las destruyó en tan corto tiempo. Destruir es fácil, construir y reconstruir lleva años, y en algunos casos no es posible. Desde nuestras instituciones y en conjunto denunciamos y alertamos de la crisis terminal que atravesamos y el impacto destructor para la Argentina en el presente y el futuro».
En esa línea, subrayaron que «el desmantelamiento que ha perpetrado el actual gobierno desde diciembre de 2023 en nuestras instituciones no tiene absolutamente nada que ver con el déficit cero o restricciones presupuestarias, es una decisión política y cultural tomada por un gobierno que ha declarado abiertamente su voluntad de destruir al Estado que conduce».
Del mismo modo, puntualizaron: «Mientras el mundo reconoce al conocimiento, la energía, los alimentos, la biotecnología y las tecnologías avanzadas como recursos estratégicos del siglo XXI, Argentina expulsa, regala científicos al mundo y destruye precisamente las instituciones que permiten desarrollarse en esos campos. Los países que hoy lideran la economía global invierten cada vez más en universidades, investigación, innovación y planificación estratégica. Argentina hace lo opuesto».
En tal sentido, advirtieron que «hay consecuencias concretas de las políticas del actual gobierno en el corto plazo y que venimos alertando semana tras semana en cada una de nuestras instituciones. En esta oportunidad, alertamos conjuntamente sobre las consecuencias en el mediano y largo plazo: Destruir la educación, ciencia y tecnología es destruir generaciones enteras que tienen el derecho a tener un destino mejor».
Los trabajadores del conocimiento explicaron que «ningún país se desarrolla destruyendo su inteligencia colectiva. Lo que está en juego va mucho más allá del doloroso presente, lo que está en juego es el derecho colectivo a tener un futuro. El INTA fortalece una agricultura competitiva, federal y con desarrollo territorial. El INTI impulsa una industria nacional con innovación, tecnología y valor agregado. La CNEA sostiene la soberanía energética, tecnológica y nuclear de la Argentina. El SMN protege a la población con información climática estratégica, alertas tempranas y monitoreo meteorológico. El CONICET genera nuevas ideas, produce conocimiento y lo transfiere a la sociedad.Las Universidades Nacionales forman profesionales, construyen pensamiento crítico y desarrollan conocimiento estratégico».
Por otro lado, destacaron que «el empleo calificado construye bienestar. La producción genera trabajo. El conocimiento impulsa la producción. El sistema científico y tecnológico fortalece la soberanía de la Nación. El futuro de Argentina nace allí donde una sociedad decide no resignarse: cuidar a su pueblo, enseñar a sus jóvenes, producir conocimiento y construir esperanza colectiva. Desde nuestras instituciones seguiremos de pie defendiendo ese horizonte».