Por Redacción
Después de dos años de ataques contra Gaza, la reconstrucción del enclave palestino requerirá 71.400 millones de dólares a lo largo de la próxima década, según un informe conjunto de la Unión Europea, la ONU y el Banco Mundial. El documento fijó una urgencia inmediata: 26.300 millones deberán movilizarse en los próximos 18 meses para restablecer servicios esenciales, recuperar infraestructura crítica y reactivar una economía colapsada.
El relevamiento precisó que los daños materiales alcanzaron los 35.200 millones de dólares, mientras que las pérdidas económicas sumaron 22.700 millones. El impacto total del conflicto sobre bienes y actividad económica ascendió así a 57.900 millones de dólares, una cifra que expone la magnitud de la destrucción.
La vivienda encabeza las prioridades de reconstrucción con una demanda de 16.200 millones de dólares. La siguen la agricultura y el sistema alimentario con 10.500 millones, el sistema de salud con 10.000 millones y el comercio junto a la industria con 9.000 millones. Estos sectores concentran casi dos tercios de las necesidades totales. El informe detalló que cerca de 372.000 viviendas resultaron destruidas o dañadas, más de la mitad de los hospitales quedaron fuera de servicio y la gran mayoría de las escuelas sufrió daños o fue arrasada. La economía de Gaza se contrajo un 85%.
Las zonas más afectadas se ubican en las gobernaciones de Gaza y del norte del territorio, donde el nivel de destrucción superó ampliamente los conflictos de 2014 y 2021. El deterioro no se limita a la infraestructura: el informe advirtió que el desarrollo humano retrocedió 77 años. Unos 1,9 millones de personas fueron desplazadas y más del 60% perdió su vivienda.
El mercado laboral quedó prácticamente desarticulado. Casi tres cuartas partes de la población ocupada antes del conflicto perdió su empleo, lo que redujo la tasa de empleo al 9,3%. Este derrumbe impactó en el conjunto de Gaza y Cisjordania, con una caída de trece puntos porcentuales que ubicó los niveles de ocupación entre los más bajos registrados por el Banco Mundial.
Frente a este escenario, el informe estableció prioridades inmediatas: garantizar el acceso a alimentos, reforzar la protección social, restituir el acceso a la vivienda, reactivar el sistema educativo y asistir a la población en salud mental. A esto se suman tareas urgentes como la restitución de servicios básicos —salud, agua, saneamiento e higiene— y la remoción de más de 68 millones de toneladas de escombros, cuyo costo supera los 1.700 millones de dólares.
El documento remarcó que estas acciones requieren condiciones mínimas de seguridad: “Un acceso humanitario sin trabas debe ser el fundamento de la recuperación”. La evaluación sostuvo que la libre circulación de personas y bienes entre Gaza y Cisjordania resulta indispensable para cualquier proceso de reconstrucción. El informe concluyó que “la comunidad internacional debe movilizar recursos de manera específica, secuencial y coordinada, y todos los obstáculos al despliegue de la experiencia y los equipos deben levantarse rápidamente”.