Por Redacción
La carne vacuna aumentó más de 15% en las últimas semanas y varios cortes treparon hasta 25%. La menor oferta por las inundaciones en zonas productivas y la presión exportadora impulsaron una suba marcada en el valor de la hacienda que luego se trasladó a las carnicerías, indicaron desde la representación comercial para justificar los incrementos. Matarifes y carniceros calcularon que las subas llegaron a 3.000 pesos por corte.
Desde octubre se acumularon alzas de entre 15% y 25% y el movimiento seguiría hasta fin de año. El ajuste que suele aparecer en diciembre se adelantó. A los aumentos de octubre se sumaron otros en las primeras dos semanas de noviembre. La consultora Econoviews midió una variación del 1,1% en alimentos y bebidas en los supermercados del Gran Buenos Aires durante ese período, aunque la carne quedó por encima: registró un salto cercano al 2% en la primera semana y 1,4% en la segunda de octubre.
Sergio Padece, vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores, afirmó que por ejemplo, los cortes que se utilizan para puchero tuvieron «actualizaciones» menores por la demanda. En tanto, los cortes de milanesa, parrilla y churrascos, es decir los de mayor consumo popular, fueron los que más recarga tuvieron. Una vez más, en vez de reclamarle al Gobierno libertario por políticas que mejoren la producción y la comercialización, los productores y comerciantes hacen que sean lo consumidores quienes le paguen la rentabilidad.
Para justificar el aumento, el representante del sector, alegó que el consumo en carnicerías aun no bajó tanto. Aseguró que «todavía no lo estamos viendo reflejado tan fuerte». No obstante, no es lo que se puede observar a simple vista en las carnicerías de los barrios. Cabe destacar, que los productores prefieren exportar carne ante que volcarla al mercado interno, producto de las políticas económicas liberales. Esto hace que el precio de los cortes sufra fuertes incremento y violenten el bolsillo de los sectores más humildes y de la clase media.