Por Redacción
Organizaciones sociales llevaron adelante, el último martes, una jornada nacional de protesta con ollas populares en plazas, barrios y rutas de todo el país. La medida estuvo marcada por el rechazo a las políticas del gobierno libertario, los organizadores exigieron la apertura y el aumento del Salario Social Complementario, fijado por ley en 2016. Del mismo modo, reclamaron la restitución de alimentos a comedores y merenderos populares que dejaron de recibir asistencia estatal.
La jornada se inició en el Obelisco, donde el sacerdote Pancho Velo, integrante del Grupo Curas de Opción por los Pobres, dio una bendición antes de la conferencia de prensa. En ese contexto, referentes de distintos espacios, entre ellos Juan Carlos Alderete de la Corriente Clasista y Combativa, Gastón Harispe de Octubres, Soledad de la Corriente Popular, Yesica del Frente Popular Darío Santillán, Marta de NuestraAmérica y Omar Giuliano de la CTA-A y Esteban «Gringo» Castro, referente del Frente Patriótico por la Justicia Social, brindaron un conferencia de prensa.
Durante la jornada, las organizaciones con arraigo territorial pusieron el eje sobre la crítica situación que se vive en los barrios humildes donde avanza el hambre y se agudiza la crisis social. Al mismo tiempo, señalaron que la política económica del gobierno de Milei tuvo consecuencias «dramáticas para los trabajadores, los trabajadores, como la caída de los ingresos, la precarización laboral y el aumento de la desocupación».
Castro sostuvo que «evidenciamos, una vez más, que nuestro pueblo es muy amoroso. Hoy, martes 30, a lo largo de toda la patria se realizaron 400 ollas populares, en plazas, a la vera de las rutas y hasta en la puerta de la Bolsa de Comercio, en la ciudad Rosario. Porque los trabajadores pobres organizados alimentan a sus hermanos y hermanas. Contrario al gobierno de Milei que quitó el alimento a los comedores, con una falsa acusación, y encima dejó un salario social de 78 mil pesos por mes, que están diciendo que lo van a dar de baja».
Asimismo, agregó que estuvo «en la olla de la rotonda de Lemos, en el límite de Malvinas Argentinas y San Miguel, y cuando fui a ver a los compañeros que cocinaron para la olla me agradecieron la convocatoria y que me acerqué a ellos que se hicieron cargo de cocinar. Tenemos que seguir profundizando las ollas y la organización, no queda otra frente a este gobierno con salarios de hambre».
«El Santo Padre, Papa Francisco, en una reunión con los movimientos populares nos dijo que ‘el futuro de las naciones está en nuestras manos, en las manos de los pobres’, pero ustedes dirán como yo que soy cartonero, que trabajo en una feria, o no tengo trabajo formal, como puedo mejorar el futuro del país, y bueno es como estamos haciendo hoy, acá, tengamos fe en Dios y la Virgen, y mucha fe en este proceso de lucha que se está dando para tener un gobierno popular que garantice los derechos sagrados de los trabajadores, lo que es sagrado nadie lo puede tocar, así será, volveremos a tener los derechos sagrados», enfatizó Castro.
Por su parte, el Secretario General de FeNaT, Omar Giuliani, aseguró que «asistimos a la planificación del hambre y la crueldad como hacía mucho tiempo que no veíamos. Esto es la continuidad de lo que empezó con la Dictadura para destruir el aparato productivo de nuestro país».
El dirigente social, puntualizó que «los derechos que hoy están amenazados los conseguimos con la movilización, en la lucha y la construcción colectiva. Mientras que en nuestros barrios crece el narco porque el Estado se retira, nosotros seguimos apostando a la amorosidad de abrazar a nuestros pibes y pibas, y a seguir construyendo una herramienta política de la clase trabajadora».
La protesta se extendió a lo largo del territorio nacional, desde Tierra del Fuego y Santa Cruz hasta Jujuy y Misiones, donde se realizaron 90 ollas populares en toda la provincia. En La Plata la medida incluyó un piquete, y en Chaco distintas organizaciones instalaron cocinas comunitarias en plazas céntricas.
La Corriente Clasista y Combativa, encabezada por Juan Carlos Alderete, fue una de las principales impulsoras de la jornada, que se desarrolló en simultáneo en más de 400 puntos, con miles de familias que se congregaron alrededor de las ollas como expresión de unidad y resistencia frente al ajuste gubernamental.