Nepal y el Tíbet: tras el alud comenzaron los operativos de ayuda humanitaria

Por Redacción

La catástrofe provocada por el colapso de una masa glaciar en la frontera entre Nepal y el Tíbet dejó al menos 362 muertos y más de 1.400 personas desaparecidas, según los últimos balances oficiales difundidos este jueves. La avalancha de hielo, barro y rocas generó una violenta crecida que arrasó comunidades, rutas, puentes e infraestructura en ambos lados de la frontera.

El distrito nepalí de Rasuwa fue una de las zonas más golpeadas por el desastre. La crecida afectó el cauce del río Bhote Koshi y destruyó viviendas, caminos, puentes, instalaciones hidroeléctricas y redes de comunicación, mientras las dificultades de acceso complican las tareas de búsqueda y rescate. Las autoridades nepalíes informaron que unas 10.000 familias necesitan asistencia inmediata.

En el lado chino, el puerto fronterizo de Gyirong, en la región autónoma del Tíbet, quedó afectado por el alud. El primer equipo de 141 rescatistas llegó este jueves para participar de las tareas de emergencia. Las autoridades locales reportaron tres muertos y 558 personas desaparecidas, mientras dos habitantes fueron rescatados. El Presidente de China, Xi Jinping, decidió reforzar el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia y alerta temprana y pidió que las operaciones de rescate se desarrollen con criterios científicos para evitar nuevos desastres.

El mandatario sostuvo que China atraviesa un período crítico para el control de las inundaciones y pidió a las autoridades que se preparen ante escenarios extremos, refuercen las medidas de prevención y profundicen la identificación de riesgos.

La respuesta humanitaria

La Organización de las Naciones Unidas puso en marcha una respuesta de emergencia para asistir a las comunidades afectadas en Nepal. El Programa Mundial de Alimentos aporta raciones de emergencia y apoyo logístico, mientras UNICEF desplegó personal y suministros para atender a niños y familias damnificadas. La organización informó que al menos 17.000 niños resultaron afectados por las inundaciones.

En tanto, la Organización Mundial de la Salud envió medicamentos y tiendas multipropósito para sostener la atención sanitaria en las zonas afectadas. La Cruz Roja Nepalesa desplegó recursos para brindar refugio y asistencia a las familias que perdieron sus viviendas. El Secretario General de la ONU, António Guterres, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y manifestó la solidaridad de Naciones Unidas con todas las personas afectadas por la catástrofe.

La ONU informó que comenzó la articulación con las autoridades nepalíes para precisar la magnitud de los daños mediante imágenes satelitales y análisis de las zonas afectadas. La comunidad humanitaria mantiene preparada una ampliación de la asistencia ante la evolución de la emergencia. Las tareas de búsqueda continúan en Nepal y el Tíbet mientras las autoridades procuran localizar a las personas desaparecidas y restablecer las vías de comunicación con las comunidades que quedaron aisladas.

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