Mientras abandona el proyecto Maga, Trump gasta 220 millones de dólares diarios en satisfacer las demandas bélicas de Israel

Por Redacción

Decido a abandonar el proyecto MAGA, el gobierno de Donald Trump gastó entre 1.926 y 2.868 millones de dólares en su aventura bélica contra Irán, en el marco de la operación Epic Fury que respalda las decisiones guerreras de Israel. Fuentes técnicas de defensa en Estados Unidos, informaron que el gasto diario, desde el inicio de la agresión a Irán, el pasado 28 de febrero,  se acerca a los 220 millones de dólares, unos , unos 9,1 millones por hora y más de dos dólares por segundo.

La dimensión financiera del enfrentamiento ya había quedado expuesta en junio de 2025, durante una escalada de doce días, cuando la defensa de una ofensiva que superó los mil drones y los 550 misiles balísticos implicó un desembolso de entre 5.000 y 10.000 millones de dólares solo en interceptores.

Ese antecedente permitió proyectar un escenario aún más crítico: si Irán repitiera un volumen de ataques de ese tipo en diez oportunidades a lo largo de un año, la disponibilidad de interceptores occidentales quedaría comprometida antes de finalizar el primer ciclo de conflicto. El núcleo del problema se concentra en el costo de reposición de los sistemas defensivos.

Cada misil interceptador del sistema Patriot tuvo un valor de entre cuatro y cinco millones de dólares, mientras que cada interceptor del sistema THAAD superó los doce millones. La capacidad anual de fabricación de ambos sistemas resultó insuficiente para sostener el ritmo de consumo que impuso una guerra prolongada. Para 2026, el presupuesto específico destinado a la defensa antimisiles superó los 15.000 millones de dólares. En paralelo, el proyecto Golden Dome, orientado a integrar sistemas espaciales y de defensa aérea, absorbió otros 13.000 millones, sin haber participado de forma directa en los enfrentamientos actuales.

Del lado iraní, la ecuación fue completamente distinta. Los drones utilizados en los ataques tuvieron un costo estimado de entre 20.000 y 50.000 dólares por unidad, mientras que los misiles balísticos se ubicaron en una franja de entre uno y dos millones de dólares. Se trata de armamento producido en serie, con volúmenes mensuales de fabricación que permiten sostener campañas de hostigamiento continuas.

El contraste entre ambos modelos dejó al descubierto la lógica que guió la estrategia de Teherán: forzar al adversario a gastar decenas o cientos de dólares en defensa por cada dólar invertido en ataque. La administración de Donald Trump no parece estar en condiciones de soportar una guerra de largo alcance en el tiempo, por lo que se se infiere, tratará de acelerar la definición del conflicto. No obstante, Estados Unidos quedó atrapado en las redes de la estrategia geopolítica montada por Israel, por lo tanto, es posible que se agudice la crisis interna.

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