Por Redacción
La conducción de la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina, Seccional Mar del Plata, mantuvo este viernes una reunión con el Ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires Walter Correa. Durante el encuentro, la dirigencia sindical le manifestó al funcionario la «profunda preocupación que genera entre las y los trabajadores la aprobación de la Ley de Modernización Laboral».
En este contexto, el Consejo Directivo de la FeMPINRA de Mar del Plata, explicó: «Es necesario aclarar y difundir el peligroso momento en el que, lo que era ilegal hasta ahora, puede dejar de serlo, retrocediendo los caminos de conquistas sociales adquiridos en nuestra historia argentina. Aquello que entendíamos establecido e inamovible hoy corre riesgo de derrumbe, transportándonos nuevamente a la era del feudalismo que creíamos ya en cenizas».
Del mismo modo, puntualizó que «es fundamental aclarar que en nuestra actividad marítima rige la Ley de
Navegación y los Convenios Colectivos de Trabajo. Pero todo aquello que no está expresamente regulado en esas normas se aplica supletoriamente la Ley de Contrato de Trabajo. Esa ley es el piso mínimo protector. Es el marco que cubre los vacíos, el que impide abusos cuando el contrato o el convenio no dicen algo específico».
«Si ese piso se elimina, el trabajador embarcado deja de contar con esa red de contención y queda expuesto a cláusulas contractuales impuestas en una relación desigual», subrayó la dirigencia sindical. Al mismo tiempo, agregó que «la reforma introduce cambios graves en la Ley de Asociaciones Sindicales configurando un verdadero golpe a la organización colectiva de los trabajadores».
La conducción de la Seccional Mar del Plata de la FeMPINRA, sostuvo que «esta reforma no es una simple modificación técnica. Es una alteración profunda del equilibrio entre capital y trabajo. Debilita la organización colectiva, reduce herramientas gremiales, y al mismo tiempo quita el piso protector individual. Cuando se vacían las herramientas sindicales y se elimina el marco protector, la desigualdad deja de ser un concepto jurídico y pasa a ser una realidad cotidiana».
Por último, convocó «a cada trabajador y trabajadora a comprender lo que está en juego y a defender derechos que no son privilegios, sino conquistas históricas del movimiento obrero argentino».