Opinión

Lo que Milei es, no siempre es lo que representa

*Por Damián Descalzo

En estas últimas horas se han multiplicado los análisis sobre el fenómeno Milei. Creo que es preciso distinguir su pensamiento (que es una forma extrema de liberalismo y del que luego voy a publicar algo al respecto) de lo que representa para la mayoría de sus votantes. Considero necesaria la diferenciación porque, en caso contrario, es muy probable equivocar el blanco del ataque. Y cada vez que se ataca mal, se fortalece a quien se pretende reducir.

Hace tiempo vengo insistiendo sobre la necesidad de recordar aquella enseñanza central del Manual de Conducción Política. Perón enseñaba que la función del conductor es generar y darle al pueblo una esperanza, una causa permanente, un objetivo. El conductor debe convocar a lograr sueños y anhelos.

En ese sentido, Milei logró abrir en una porción relevante del electorado una expectativa. Milei expresa descontento, bronca y hartazgo por miles de asuntos no resueltos. El grueso de sus votantes no ve en él a un “derechista” enemigo de los “derechos”, como plantea una caracterización sobre (y mal) ideologizada.

Milei demostró estar más en sintonía con los reclamos que están presentes en nuestra sociedad, aun cuando no sean los nuestros. No solo en aspectos que pueden parecer polémicos como los planteos a la cuarentena o a los privilegios que percibe en lo que llama la “casta” política (no se puede negar la enorme eficacia que tuvo al instalar este concepto), sino en dos aspiraciones fundamentales, que sí implican y conmueven a la mayoría de la población: la aspiración de mejora social y de grandeza nacional. Ni más ni menos que referidos al gran objetivo peronista de la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

La justicia social de la que el Peronismo hizo su marca fundacional (por eso se llama Justicialismo), que el kirchnerismo supo llamarle “movilidad social ascendente” y la concretó a su modo, no se verificó en los últimos años del gobierno nacional y popular. Tal circunstancia es sentida (dolorosamente) en el pueblo. Milei ha tomado ese anhelo.

Lo transformó en clave individualista y materialista, pero lo ha tomado, al fin, como una posibilidad de lograr una situación de bienestar. Mientras que en nuestras filas ha abundado la resignación a perder el poder adquisitivo de los salarios, o peor, a vivir de indignos planes sociales. Eso sí, con una dirigencia y un funcionariato que viven en condiciones similares a sus colegas de sociedades mucho más prósperas (lo que hace tan seductora la teoría de la existencia de una “casta”).

El segundo punto tiene que ver con la grandeza nacional. La bandera de “Argentina Potencia” que esgrime Milei es una típica proclama peronista. Milei la resignifica retomando la tradición oligárquica de una Argentina más imaginada que real (Argentina no era la primera potencia mundial en 1895), la Argentina del Modelo agroexportador que es imposible de revivir porque se han modificado todas las variables que la hicieron efectiva, pero que, más allá de la precisión del planteo, tiene el mérito de convocar a ese sentimiento profundamente argentino de que estamos destinados a tener un lugar de importancia en el orbe. Esa aspiración también la fue perdiendo el peronismo a pesar que Néstor Kirchner apelaba mucho a recuperar la autoestima nacional, golpeada por la derrota de 1982 y las sucesivas crisis económicas.

En definitiva, creo imprescindible que el Peronismo, que sigue siendo a pesar de lo indicado, la expresión política de los humildes, de los sindicatos, del empresariado nacional y de la voluntad patriótica autonomista, debe hacerse cargo de la agenda de las mayorías nacionales. Hay que dejar de una vez y para siempre los cantos de sirena de ese progresismo aislado de la realidad nacional y sometida a cuanta moda circule por el mundo, y ocuparse de los problemas, necesidades, anhelos y aspiraciones reales y genuinas del pueblo argentino.

Quedan dos meses para transformar en victoria la peor derrota de la historia. Dios quiera que así sea.

 

 

 

 

*Abogado Laboralista. Autor de los libros: Haciendo Justicia Juntos. General Jorge Leal: Héroe del Polo Sur y prócer de la Patria Grande y ¿Cómo se gestó el Peronismo?

 

16/8/2023

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