Por Redacción
Mientras se conocían los datos de desempleo del último trimestre de 2025, Javier Milei participó de un homenaje a Adam Smith al cumplirse 200 años de la publicación del libro «La riqueza de las naciones». Durante el encuentro, el libertario demostró que sigue desligado de la realidad imbuido en un falso academicismo, en tanto, la crisis internacional y la que vive el país refuta los principios del liberalismo. En este contexto, defendió la reforma laboral y su política inflacionaria.
Acompañado por el economista reaccionar, Juan Carlos de Pablo, Milei volvió a justificar la disolución del equilibrio entre capital y trabajo al sostener que adhiere a la «la destrucción creativa de Schumpeter». Al mismo tiempo, trató de explicar: «yo estoy comprando ahora un bien de mejor calidad, o un mejor precio. Ese ahorro que yo tengo lo voy a abocar a otros bienes presentes o futuros, y automáticamente lo que voy a hacer es reasignar el empleo de un lado al otro, pero voy a tener ahora más productividad. Si no, estaríamos todavía con las velas».
Sin ofrecer una respuesta concreta a la critica situación del empleo que implica un aumento sistemático de la informalidad laboral, Milei, en tono jocoso, aseguró que «es cierto que ese proceso de reasignación de recursos no es instantáneo, pero tampoco es cierto que se rompa una empresa instantáneamente. Con lo cual, si usted lo que necesita es tener un mercado de trabajo flexible, y ahí la modernización laboral, dado todas las reformas estructurales que estamos teniendo, dado todos los cambios de precios relativos, obvio que los recursos se van a reasignar. Por lo tanto, necesitamos una modernización laboral, ¿para qué? Para que justamente no haya sufrimiento desde el lado social».
Entreverado en los conceptos, intentó describir: «Adam Smith, en mi perspectiva, crea la teoría del valor trabajo para que, de esa manera, hay un límite dado. Es decir, nosotros no tenemos más que 24 horas por día. Entonces, hay un límite de trabajo y eso lo que hace es que yo tengo un límite, hasta dónde puedo meter trabajo para hacer crecer la producción».
Milei, afirmó que «esto de que el límite de la división de trabajo está dado por el tamaño del mercado, lo que hace es eliminar todos esos escenarios distópicos. Que surgen de mala formación, de pensar en equilibrio parcial y no en equilibrio general, y mucho menos en la intertemporalidad, o no computar bien las restricciones del presupuesto. Y eso Adam Smith lo tenía claro. Es decir, él hace que el modelo no explote, porque dice, hay un límite. El límite es, justamente, la cantidad de trabajo que yo dispongo».
“Cuando aparece alguien y genera una invención y desplaza el mercado, sí es cierto que cuando yo creo ese producto, va a destruir otras cosas. Pero yo estoy comprando ahora un bien de mejor calidad, o un mejor precio. Ese ahorro que yo tengo lo voy a abocar a otros bienes presentes o futuros, y automáticamente lo que voy a hacer es reasignar el empleo de un lado al otro, pero voy a tener ahora más productividad”, remarcó.
Durante su ponencia, el libertario, además de confundido, evidenció que su perspectiva filosófica no se condice con la realidad que vive el pueblo argentino. Al fingir erudición resalto: «en realidad lo que está en fondo en el sistema de la mano invisible es que cada uno, guiado por su propio interés, conduce al bienestar general. Y eso, cuando uno lo pone en términos del principio de apropiación de Locke, el principio de no agresión, el respeto a la vida, a la libertad y a la propiedad, y ahí cierra todo y el sistema funciona, y genera ese resultado. Es maravilloso, y esa es la idea que tenía de sistema».
Una vez más, reiteró que «una de las cosas que a mí me parece tan importante en la batalla cultural es, nosotros estamos de cara a empezar un fuerte proceso de crecimiento. De hecho, a pesar del ajuste que hicimos- gracias, Toto-, 30% del gasto público en términos reales. Nosotros el primer año, diciembre 24 contra diciembre 23, crecimos 6,6%. Es decir, en el EMAE desestacionalizado mensual».
«Les guste o no les guste a la prensa y a todos los que odian el modelo de la libertad porque necesitan defender sus privilegios de casta. Ya sea la casta empresarial, los empresaurios, los políticos chorros, los nacionalistas de pacotilla, o los empresarios prebendarios, los periodistas pauteros o profesionales que viven de parasitar a la población defendiendo estas ideas siniestras», enfatizó encerrado en su caja de cristal ideológico.
Por último, confirmó que le encargó «a cada Ministro 10 paquetes de reformas, 9 Ministros son 90 paquetes de reformas. Al único que le dejé libre, que haga todo lo que quiera, es a Federico. Porque seguramente va a tener mucha más que 10, así no nos acotamos en 90».