Por Redacción
La Rioja volverá a poner en circulación los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) desde el 17 de agosto, por decisión del gobernador Ricardo Quintela. La nueva etapa alcanzará a unos 80 mil beneficiarios, que recibirán una ayuda extraordinaria de 50 mil Chachos por persona. El Gobierno provincial prevé una inyección de alrededor de $4.000 millones al circuito económico local. La medida busca reforzar los ingresos de trabajadores y otros sectores vinculados al Estado provincial y sostener el consumo en un escenario marcado por la recesión y la caída de recursos. Más de 500 comercios riojanos forman parte de la operatoria, que contempla mecanismos de rescate anticipado y al vencimiento.
Quintela defendió el regreso de los bonos a partir de los resultados de la experiencia de 2024. Sostuvo que “el Chacho es un instrumento financiero que en La Rioja tuvo una aceptación total”. En aquella primera etapa, la Provincia había recuperado la totalidad de los bonos emitidos. El beneficio estará destinado a empleados de planta del Gobierno provincial, trabajadores vinculados a la Administración Pública, jubilados de la Policía que perciben quincena, beneficiarios de programas y personas contratadas vinculadas al Estado riojano.
La distribución de los bonos comenzará el 17 de agosto y se extenderá hasta el 24, de acuerdo con la terminación del DNI. La entrega se realizará tanto en la ciudad Capital como en el interior provincial. Los Chachos tendrán vigencia hasta diciembre y el 29 de ese mes será la fecha prevista para su rescate. Los comercios podrán solicitar el rescate antes del vencimiento. Quienes conserven los bonos hasta la fecha establecida recibirán un reconocimiento del 1%, que no será acumulativo. El Gobierno riojano busca que los recursos se destinen al consumo y permanezcan dentro del circuito económico provincial. La operatoria cuenta con más de 500 comercios adheridos y recibió consultas de establecimientos interesados en incorporarse, incluso desde la provincia de Córdoba.
La primera emisión de BOCADE comenzó en 2024, en medio de la disputa entre La Rioja y el Gobierno nacional por los recursos que la administración provincial reclama. Los bonos, conocidos como Chachos en referencia al caudillo federal Ángel Vicente Peñaloza, mantuvieron una equivalencia nominal de uno a uno con el peso y pudieron utilizarse en comercios adheridos, para el pago de impuestos provinciales y tasas municipales y para servicios de empresas estatales.
Al realizar el balance de aquella experiencia, Quintela sostuvo que la Provincia recuperó los bonos emitidos “en los tiempos y en los términos que establecía la ley”. El mandatario riojano planteó que el instrumento permitió incorporar recursos al poder adquisitivo de las familias y generar movimiento en la economía local.Al mismo tiempo, señaló que el Gobierno provincial evalúa la posibilidad de que la ayuda extraordinaria tenga continuidad y pueda incorporarse al esquema salarial de los trabajadores. Esa alternativa quedará sujeta a la situación financiera de la Provincia y a una discusión con las organizaciones sindicales.
El regreso de los BOCADE se produce en un contexto de tensión por los recursos federales y de menor actividad económica. La administración riojana sostiene que la reducción de fondos impacta sobre las cuentas públicas y sobre el consumo, con consecuencias para comercios y pequeñas y medianas empresas. Quintela aseguró que el objetivo de la nueva emisión es “atenuar la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores”. Con esa herramienta, el Gobierno riojano busca complementar los ingresos de unas 80 mil personas y volcar unos $4.000 millones al mercado interno provincial.