Por Redacción
La inteligencia artificial reproduce sesgos de género, amplifica formas de violencia digital contra mujeres y podría profundizar las desigualdades laborales existentes, según un informe difundido por ONU Mujeres. El relevamiento reunió estudios internacionales que advierten sobre las brechas presentes en el desarrollo, uso y regulación de estas tecnologías, en la antesala de los debates globales sobre gobernanza de la inteligencia artificial que se realizarán en julio. De este modo, se evidenció que el 44% de los sistemas de inteligencia artificial analizados presentaron sesgos de género, mientras que en más de una cuarta parte de los casos esos prejuicios se combinaron con discriminación racial.
Los modelos de lenguaje utilizados para generar textos, imágenes y contenidos publicitarios tienden a asociar a las mujeres con tareas domésticas y de cuidado, mientras vinculan a los hombres con posiciones de liderazgo, negocios y desarrollo profesional. La entidad sostuvo que el problema no radica en que la inteligencia artificial cree nuevas formas de discriminación, sino en que replica y multiplica desigualdades ya existentes a partir de los datos con los que fue entrenada. Esa situación adquiere especial relevancia en sectores como la publicidad, los medios de comunicación y el marketing, donde estas herramientas intervienen cada vez más en la producción y selección de contenidos.
El informe señaló que la perspectiva de género continúa ausente en buena parte de las estrategias públicas vinculadas a estas tecnologías. De los 138 países relevados, apenas 24 incorporan referencias de género en sus planes nacionales de inteligencia artificial y solo 18 incluyen medidas específicas para abordar esa problemática. A su vez, las mujeres representan apenas el 30% de la fuerza laboral mundial vinculada al sector.
La investigación aseguró que existe un incremento de los riesgos asociados a la violencia digital. Casi una de cada cuatro periodistas, activistas y defensoras de derechos humanos consultadas manifestó haber sufrido situaciones de violencia en línea facilitadas por inteligencia artificial. Entre los casos relevados aparecen la difusión no autorizada de imágenes personales, la manipulación de fotografías y videos mediante deepfakes y el envío de mensajes de contenido sexual no solicitado.
ONU Mujeres alertó que estas herramientas facilitan campañas de hostigamiento y desprestigio dirigidas contra mujeres y niñas, especialmente aquellas que participan en la vida pública. La organización considera que los deepfakes constituyen una de las expresiones más visibles de este fenómeno debido a su capacidad para fabricar contenidos falsos de carácter íntimo o sexual.
Asimismo, advirtió que el avance de la automatización podría impactar con mayor fuerza sobre las trabajadoras. Según el relevamiento, las mujeres empleadas fuera del sector tecnológico presentan casi el doble de probabilidades que los hombres de desempeñarse en actividades con alto riesgo de ser reemplazadas por sistemas automatizados.
Frente a este escenario, ONU Mujeres reclamó que los derechos, experiencias y conocimientos de mujeres y niñas formen parte de todas las etapas vinculadas a la inteligencia artificial, desde el diseño y entrenamiento de los sistemas hasta su regulación. La entidad remarcó que estas tecnologías también pueden utilizarse para ampliar la representación, mejorar la accesibilidad y detectar prácticas discriminatorias, aunque su impacto dependerá de las decisiones que adopten gobiernos, empresas y desarrolladores.