La Confederación Sindical Internacional y la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas defendieron la soberanía de Venezuela y repudiaron la injerencia de Estados Unidos

Por Redacción

La Confederación Sindical Internacional (CSI) y la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA) repudiaron de forma categórica la operación militar ejecutada por Estados Unidos en la madrugada de este martes en territorio de la República Bolivariana de Venezuela, que incluyó bombardeos en Caracas y la captura del presidente Nicolás Maduro.

El pronunciamiento se conoció horas después de que el gobierno estadounidense confirmara la detención y el traslado forzado del mandatario venezolano y de la primera dama, Cilia Flores, en una acción que las organizaciones sindicales calificaron como un secuestro y una agresión directa contra un Estado soberano.

En un comunicado conjunto, la CSI y la CSA denunciaron que la incursión militar violó de manera flagrante la Carta de las Naciones Unidas y los principios centrales del Derecho Internacional. Advirtieron que el uso de la fuerza armada contra un país soberano constituye un acto de guerra inaceptable que compromete la paz y la estabilidad de toda América Latina y el Caribe.

Las centrales sindicales defendieron el principio de soberanía y autodeterminación de los pueblos y rechazaron cualquier intento de imponer un cambio de régimen por la fuerza o mediante injerencia extranjera. Señalaron que el futuro político de Venezuela debe definirse exclusivamente por su pueblo a través de mecanismos democráticos y pacíficos, sin tutelajes externos.

En ese marco, exigieron garantías inmediatas sobre la situación de Nicolás Maduro y de Cilia Flores. Reclamaron una fe de vida, el respeto a su integridad física y su liberación, junto con la de todas las personas detenidas durante el operativo. Las organizaciones sindicales reclamaron que el estatus de los detenidos sea informado de manera urgente a la comunidad internacional.

La CSI y la CSA coincidieron con la posición de gobiernos de la región, como Brasil y México, que condenaron la violencia y reclamaron el restablecimiento de los canales diplomáticos. Recordaron que América Latina y el Caribe fueron declarados Zona de Paz por la CELAC en 2014 y advirtieron que no aceptarán que la región sea empujada a un conflicto bélico por intereses ajenos a sus pueblos.

El Secretario General de la Confederación Sindical Internacional, Luc Triangle, afirmó: “Estos actos no defienden de ninguna manera la democracia, son claros actos de agresión como parte de una agenda de política exterior militarizada motivada por un interés económico unilateral”. Sostuvo que “las amenazas de secuestro y el mal uso de los tribunales para atacar a un gobierno soberano socavan el estado de derecho a nivel internacional y sientan un precedente de coerción imperial que pone en peligro la paz en todas partes”.

Desde la CSA, su titular,  Rafael Freire expresó: “Desde el sindicalismo de las Américas condenamos la agresión militar y el secuestro del presidente Maduro y su compañera Cilia Flores, una violación de la soberanía e integridad del pueblo venezolano y de toda América Latina y el Caribe, declarada como Zona de Paz por la CELAC desde 2014”, y agregó: “Estamos activando los mecanismos de solidaridad internacional con el pueblo y los trabajadores de Venezuela”.

Por último, remarcó: “Defendemos Venezuela y toda Latinoamérica como territorio de paz. No admitimos la invasión y la violencia hacia nuestros pueblos y territorios. El movimiento sindical se encuentra en la primera línea de defensa de la soberanía y la autodeterminación, la democracia y los derechos humanos”.

La CSI y la CSA ratificaron que permanecerán movilizadas contra toda forma de injerencia imperialista, militar o económica, y reafirmaron su compromiso con la paz, el multilateralismo y la autodeterminación de los pueblos.

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