Por Redacción
El gobierno de Israel ratificó que mantendrá su presencia militar en el sur del Líbano pese al reciente acuerdo de alto el fuego y a los reclamos de Beirut para que retire sus tropas. El anuncio lo realizó el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien confirmó que las fuerzas armadas permanecerán en la zona y que los habitantes libaneses desplazados no podrán regresar a sus hogares.
Durante una conferencia realizada en Tel Aviv, Katz rechazó la posibilidad de una retirada militar, incluso ante eventuales pedidos de Estados Unidos. El funcionario justificó la decisión en razones de seguridad y sostuvo que la presencia de civiles en áreas bajo control israelí representaría un riesgo para sus tropas. Afirmó que «los soldados dentro, los residentes fuera. La infraestructura está destruida, las viviendas son peligrosas y están destruidas. No nos retiramos».
Según explicó, experiencias anteriores en zonas de seguridad donde convivían efectivos militares y población civil derivaron en ataques contra soldados israelíes y la colocación de explosivos. Las declaraciones se produjeron una semana después del anuncio de un alto el fuego entre Israel y Hizbulá, en un contexto marcado por los pedidos del gobierno libanés para que las fuerzas israelíes abandonen completamente el sur del país.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, aseguró que desde marzo Hizbulá lanzó más de 7.000 cohetes, misiles y drones desde territorio libanés contra Israel. El funcionario utilizó esos datos para defender la continuidad de las operaciones militares en la frontera norte. La actual escalada bélica comenzó en marzo, desde entonces, las fuerzas israelíes ejecutaron numerosos ataques sobre el sur del Líbano. De acuerdo con cifras oficiales libanesas, esas operaciones provocaron más de 4.000 muertes y una amplia destrucción de infraestructura en la región.
La decisión israelí de conservar tropas en territorio libanés amenaza con tensionar nuevamente el escenario tras la tregua alcanzada y mantiene abierto un foco de conflicto en una zona estratégica de Medio Oriente.