Por Redacción
Miles de trabajadores se movilizaron este jueves desde el santuario de Liniers hasta Plaza de Mayo en el marco de la celebración del patrono de la Paz y el Trabajo, San Cayetano. La peregrinación estuvo encabezada por los Movimientos Sociales, las tres Centrales Sindicales y distintas expresiones del campo popular. Durante la jornada se presentó un documento donde se exigió Justicia Social para el pueblo que padece las políticas de ajuste de Javier Milei.
A continuación reproducimos de manera completa el documento de los Movimientos Populares:
La Realidad de un Modelo que Descarta
Tras más de un año y medio de la implementación de un plan económico que prometió futuro pero solo trajo descarte y empobrecimiento, este 7 de agosto, día de San Cayetano, patrono del Pan y el Trabajo, volvemos a las calles. Con la misma fe y la convicción de siempre, inspirados en el legado del Papa Francisco, las organizaciones populares, movimientos sociales, sindicatos, curas villeros, comunidades religiosas, organizaciones campesinas, de la agricultura familiar y organismos de derechos humanos, peregrinaremos desde Liniers hasta la Plaza de Mayo para ser la voz de los que quieren silenciar. Marchamos para demostrar que la comunidad organizada es la única respuesta frente a un modelo que nos quiere solos y vencidos.
Hoy, nuestras banderas históricas de Tierra, Techo y Trabajo se cargan de una urgencia renovada y se les suma la exigencia de Paz y Pan:
PAN
Porque la emergencia alimentaria se ha convertido en una catástrofe planificada. Marchamos contra la interrupción de las políticas alimentarias que garantizaban el acceso a un plato de comida diario para cientos de miles de familias y más de un millón de pibes y pibas. Porque, aún sin recibir alimentos, y a pesar de que el salario social de las trabajadoras del cuidado sociocomunitario haya sufrido un ajuste brutal, quitándoseles el nexo y con un congelamiento en $78.000 pesos, ellas hacen magia en la primera línea contra el hambre mientras son estigmatizadas. No se las reconoce como trabajadoras, pero son las que le ponen el cuerpo a la crisis, acompañando a las familias de nuestros barrios.
Movilizamos por el derecho básico de cada familia a tener un plato de comida en su mesa y de cada trabajadora sociocomunitaria a obtener un reconocimiento salarial acorde a su tarea imprescindible.
TRABAJO
Porque detrás de la promesa de «modernización» se esconde la precarización más profunda de nuestra historia. Luchamos contra una reforma laboral que pulveriza derechos, contra el ahogo deliberado a nuestras cooperativas y unidades productivas, y por el reconocimiento de la Economía Popular, que hoy más que nunca sostiene la vida en los territorios ante un Estado ausente.
Por una actualización del salario social complementario congelados hace ya más de un año y medio a valores de noviembre 2023.
La apertura de importaciones indiscriminada, sin ningún tipo de protección al trabajo nacional, ha desplomado el valor del trabajo de cartoneros y cartoneras, de las cooperativas textiles y de la producción agraria. Sobre todo, en el sector de las Economías Regionales doblemente dañadas, ya que los insumos están dolarizados. Producir alimentos en argentina se vuelve inviable. Debido a las importaciones de productos de origen agropecuario, los productores no alcanzan ni a cubrir los gastos productivos a la hora de vender el producto final. Es urgente la implementación de una Ley de Emergencia Productiva, que garantice subsidios directos, tarifas diferenciadas para gas oil y electricidad, entrega de insumos y herramientas. También es necesaria una Ley de arrendamientos y protección de los cinturones hortícolas, así como políticas de acceso a la tierra, créditos accesibles y con tasas subsidiadas, la compra estatal de la producción, principalmente para paliar el hambre en los barrios populares.
El intento de destrucción de la organización territorial solo deja avanzar la narco estructura en el control de barrios enteros y para colmo está puesto en marcha un proceso de desinversión en toda la política pública para la lucha contra las adicciones para los sectores populares, los más afectados por la política de abandono y deja a merced del narco a grandes sectores de nuestra sociedad.
Cientos de hombres y mujeres que habían encontrado en el trabajo cooperativo y la economía popular una fuente de ingresos para evitar caer en la rueda de la delincuencia, hoy se encuentran completamente abandonados y abandonadas con la única propuesta concreta de disminuir la edad de punibilidad.
Los trabajadores y trabajadoras del espacio público son víctimas de una brutal estigmatización acompañada de violencia, represión y criminalización que simplemente los condena a la miseria absoluta. Son detenidos y les roban su mercadería a lo largo y ancho del país cuando lo único que están buscando es ganarse el mango honradamente.
TIERRA
Denunciamos la entrega de nuestros recursos naturales mientras a nuestro pueblo se le niega un pedazo de tierra para vivir y producir; así como la pulverización de las políticas destinadas a fortalecer la agricultura familiar, campesina e indígena que atenta directamente sobre miles de familias productoras, campesinas e indígenas que producen los alimentos para nuestro pueblo.
Vemos con extrema preocupación la constante represión e intentos de desalojos de las comunidades originarias de sus tierras, completamente desprotegidas y perseguidas por esta gestión nacional.
TECHO
Denunciamos la especulación inmobiliaria, la paralización total de la obra pública y el desfinanciamiento de la Ley de Integración Socio Urbana, que han dejado a millones de familias sin la esperanza de un techo digno y un barrio con servicios básicos.
PAZ
Porque no hay paz sin justicia social. Exigimos el fin de los protocolos represivos que buscan acallar la protesta legítima. Denunciamos la criminalización de la pobreza y la persecución judicial a nuestras y nuestros referentes y a todo aquel que se atreve a levantar la voz. El ajuste solo se sostiene con represión, pero la paz social se construye con derechos, no con palos.
La Unidad Frente a un Proyecto de Destrucción
Nos movilizamos en un gran frente de unidad para enfrentar un proyecto que ataca a todo el pueblo argentino.
Enfrentamos:
• El desguace sistemático de la Economía Popular y la estigmatización de sus trabajadores y trabajadoras, que somos la reserva productiva y moral frente a la cultura del individualismo.
• El empobrecimiento brutal de nuestros jubilados y pensionados, convertidos en la principal variable de ajuste de un gobierno insensible.
• La destrucción del empleo registrado, el cierre de PyMEs por la apertura indiscriminada de importaciones y una ola de despidos que no cesa en el sector público y privado.
• El desfinanciamiento planificado de la educación y la salud públicas, pilares de nuestra soberanía, mientras se benefician los grandes capitales y las corporaciones.
• La entrega de nuestra soberanía nacional a través de mecanismos como el RIGI, que regala nuestros bienes comunes a potencias extranjeras a cambio de nada.
• Las declaraciones del embajador de Estados Unidos, Sr. Lámelas, quien celebra el ajuste y promueve una agenda de entrega y subordinación, en una inaceptable injerencia externa en los asuntos internos de nuestra nación.
• A las políticas de endeudamiento con el FMI que son una condena a futuras generaciones y la pérdida de soberanía sobre la planificación de nuestra economía.
• Un discurso de odio y negacionismo que desprecia nuestra historia, ataca la cultura y busca romper los lazos de solidaridad que son la base de nuestra comunidad.
• La creciente violencia y la política de hostigamiento y persecución hacia nuestros hermanos y hermanas migrantes, impulsada por un discurso de odio que busca crear chivos expiatorios, en abierta violación de nuestras tradiciones de acogida y de la propia Constitución Nacional.
• A la decisión de un gobierno que destruye la salud pública donde se atienden millones de trabajadores humildes que no cuentan con obra social y destruye instituciones que salvan vidas y son reconocidas por la comunidad internacional como el Garrahan.
A quienes se inventan su trabajo todos los días en la economía popular, a los trabajadores y trabajadoras formales que ven licuado su salario, a los jubilados que dieron toda una vida, a los y las estudiantes que defienden la universidad pública, a todos los hombres y mujeres de bien que creen en una Patria justa y solidaria: las y los convocamos a marchar.
Este 7 de agosto, llenemos las calles de esperanza y de lucha. Demostremos, una vez más, que la fe de nuestro pueblo no se quiebra y que nuestra fuerza reside en la unidad y la organización.
¡Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo!