El sueño MAGA terminó demasiado rápido. Trump se traicionó a sí mismo. Bueno, tal vez no tanto, después de todo Estados Unidos nunca fue un país altruista, detrás de la fachada puritana se esconde la ambición imperialista representada por demócratas y republicanos. Así que desde la guerra de secesión de 1862 no hay demasiado lugar para la moral, menos para la lealtad. “Make America Great Again!”, siempre representó el regreso de la espiritualidad imperial en detrimento de la libertad de millones de personas a nivel mundial.
Empujado por su propio mesianismo, el oligarca estadounidense sucumbió ante la narrativa histórica y quedó envuelto en un entramado que lo lleva a navegar por las aguas convulsionadas de los mares de la guerra. Pero para el exégeta del capital no hay más Dios que el dinero y el poder que de él emana. Su imagen y semejanza está diseñada para responder a Wall Street bajo la tutela de la teoría originaria de Theodor Herzl. Curiosamente, el fundador del pensamiento sionista moderno fue un periodista austrohúngaro, un síntoma que refleja que no existe moral alguna cuando se trata de fijar los absolutos del poder y de la dominación.
Lo más curioso es que los banqueros de la Rothschild que tanto pregonaron la Tierra Prometida no tienen ninguna necesidad de cobijo, por lo que asegurarse la rentabilidad de la guerra siempre es una garantía para preservar el estatuto de poder. El caos se origina en la dinámica belicista del «imperio», aunque los augures de la libertad de expresión negocien con los fariseos la preservación de las columnas del templo.
Jeffrey Epstein, Volodomir Zelensky, Donald Trump y Benjamín Netanyahu son los corsarios del Mal que le anuncian al mundo, con bombas y propaganda bien cotizada, que combatirán al mal para imponer el mundo libre. Lo que significa: queremos que los dueños del mundo lo sigan siendo. Así que, a fuerza de muertes y escarnios, como se ha hecho a lo largo de la historia, establecen un discurso donde los pueblos de Medio Oriente son básicamente portadores de esa nueva enfermedad que la atrofiada normativa occidental llamó secamente, después del 11 de septiembre de 2001, terrorismo.
La cruzada moral representada por estos seres oscuros poco tiene que ver realmente con la libertad, la moral y la ética. Desde el inicio de los ataques a Gaza, el gobierno de Israel es responsable de la muerte de 72.133 personas. En los últimos 150 días asesinó a 648 palestinos. Según datos vertidos por el Ministerio de los Asuntos de la Mujer de Palestina, 12.500 mujeres fueron «martirizadas» en la Franja desde el comienzo de la ofensiva bélica. Entre ellas, más de 9.000 son madres. El 55% de las muertes corresponde a mujeres, niños y personas mayores. ¿De qué hablamos cuando hablamos de terrorismo? ¿Quiénes son los verdaderos terroristas?
En Irán, desde el inicio de la ofensiva israelí-angloestadounidense han fallecido 1.300 personas, tal como lo denunció el embajador iraní en Naciones Unidas. En el Líbano, los asesinatos de Israel ascienden a 570 personas. Pero las fuerzas encargadas de expandir la muerte en Medio Oriente no ven en la pérdida de vidas humanas un «costo» a pagar. Es por eso que Trump no se inmutó por las muertes de las pequeñas de una escuela que sus fuerzas armadas bombardearon. Al mismo tiempo, sus declaraciones, muchas veces delirantes, ya no encubren que el proceso global que encabeza está direccionado a deshumanizar todas las acciones que hacen prevalecer la libertad del mercado y del comercio.
Al mismo tiempo, en su intervención en la Gala Anual J100 de The Algemeiner, en Nueva York, Javier Milei no dudó un instante en volver a arrastrarse y defender los actos criminales de Estados Unidos y de Israel. En contra de todo sentido patriótico, el libertario expuso: «Israel y Estados Unidos están jugando una batalla clave por su futuro y el de todas las naciones libres. Entendemos que en esta batalla no se ponen en juego meros intereses, sino sobre todo valores, los valores que hacen de nosotros naciones hermanas».
Unas líneas después agregó: «Bajo el liderazgo de Donald Trump, ambas naciones han tenido el coraje de ponerle fin a un régimen que amenazaba con desestabilizar el mundo entero, poniendo en riesgo la libertad del mundo libre. Le han puesto un freno a un régimen asesino que no sólo cometió crímenes en contra de su propia población, manteniéndola cautiva bajo su tiranía, también se dedicó durante 40 años a sembrar el miedo alrededor del planeta, financiando organizaciones terroristas».
No es que Milei solo sea un farsante y analfabeto funcional en materia geopolítica, es un sirviente de la oligarquía local y, como tal, un ferviente fanático de la dependencia con Estados Unidos y con Israel, no puede alejarse del libreto porque quedaría desnudo ante el mundo. Un cuadro de por sí desagradable, pero que también demuestra la fragilidad de su estructura política y económica.
No oculta su placer hedonista (tan caro a su identificación con la perversión sajona) con la muerte al afirmar que «cuando el criterio moral de eficiencia y de utilidad se encuentran alineados, podemos afirmar que estamos ante una política justa, mientras que cuando están en tensión significa que dicha política es injusta». Su compromiso no es con la existencia humana, sino con el capital. La vida no vale nada para Milei, aunque se esfuerce en sobreactuar lo contrario.
Todas la crisis la Crisis
Los países empobrecidos por la expoliación y por la subordinación al dólar están más vulnerables y frágiles ante la guerra. El doctor en Antropología, Uriel Araujo, especialista en dinámicas geopolíticas, expuso en un escrito reciente publicado en el Portal BRICS: «En junio de 2025, advertí que la intervención directa de Estados Unidos en una guerra entre Irán e Israel probablemente elevaría los precios del petróleo hacia los 120-150 dólares por barril y empujaría los precios de la gasolina estadounidense al rango políticamente peligroso de 4-5 dólares por galón. Pues bien, el lunes 9 de marzo, el crudo Brent superó brevemente los 119 dólares por barril, su nivel más alto desde junio de 2022».
Además agregó que «el mercado sigue siendo extremadamente volátil. Los operadores de energía reaccionan a cada acontecimiento militar, y los mercados de opciones aún apuestan por escenarios en los que el crudo suba hacia los 135 o incluso 150 dólares. Por lo tanto, incluso si el petróleo se estabiliza por ahora, la prima de riesgo geopolítico se mantendrá mientras dure el conflicto. Ormuz sigue siendo el cuello de botella energético más sensible del mundo, y los ataques a la infraestructura del Golfo han aumentado la incertidumbre».
En Argentina, mientras Milei ejecuta su papel de obediente sirviente de la oligarquía financiera internacional, el impacto del precio internacional del petróleo se tradujo en una suba dispar en las estaciones de servicio. Distintos especialistas coincidieron en señalar que al ajuste de precio aún le falta una adecuación de casi el 15% en el mercado, por lo que se prevén nuevas subas en los combustibles.
Vale aclarar que la Ley Bases posibilitó que «combustible nacional» emigre rápidamente a otras latitudes, lo que en tiempo de crisis geoeconómica deja a la población totalmente desguarnecida. Al cierre de esta nota el valor del crudo oscilaba entre los 97,93 y los 103 dólares. La nafta súper, en algunos surtidores, ronda los 1800 pesos, la Infinia supera los 2000 pesos. Estos valores, como ocurre históricamente, arrastran a los precios de la canasta total.
Consultado para este reporte, el economista Julián Denaro analizó: «Estados Unidos ha procedido durante la historia a inventar guerras para robar recursos y extraer riquezas de otros países para beneficio de sus propias empresas sin tener ni un poquito de sensibilidad, ni menos aún sentir culpa por asesinar millones de personas, destruir ciudades y hasta naciones enteras. Las incumbencias sobre nuestro país están en relación con la histórica y constitucional neutralidad de la Argentina frente a conflictos bélicos externos. Sin embargo, ha habido excepciones».
Denaro explicó que ahora «Estados Unidos decidió bombardear Irán para volver a robarles el petróleo y otros recursos naturales. Ante esto, la posición de Milei es contundente a favor de los intereses de Israel y Estados Unidos Primero, le regaló aviones hidrantes a Trump en su guerra contra Rusia localizada en Ucrania, destacando que los mismos hubiesen sido de vital importancia para combatir el fuego en los incendios intencionales de la Patagonia, causados por israelíes, justamente. Luego, se posiciona a favor de Israel proclamándose como su “salvador”, en lugar de asumir como presidente de Argentina. Ahora, en esta última instancia, se alinea formalmente con el pedófilo genocida de Trump».
«Nuestro país posee la segunda reserva de gas del mundo y la cuarta de petróleo, por cuanto podríamos tener relativa independencia respecto de las oscilaciones de precios que se verán a partir del corriente conflicto. Pero su alineamiento con Trump en un librecambismo servil al imperio abre el espacio para recibir consecuencias negativas de diversa índole», advirtió el especialista.
La muerte y el negocio. Aun cuando el capital no está en su mejor momento y la oscura nube de la crisis geopolítica se cierne sobre el mundo, hay lugar para que los ricos sean todavía más ricos. Trump y su familia mantienen activos negocios en Medio Oriente, el universo de las criptomonedas le ha permitido incrementar su patrimonio: ahora ostenta la friolera de 6,5 mil millones de dólares. En el último año su patrimonio se incrementó en 1,4 mil millones de dólares.
En 2024, Trump y sus socios comerciales vendieron el 49% de sus acciones en la empresa cripto World Liberty Financial a la firma Aryam Investment, sustentada por el jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, asesor de seguridad de los Emiratos Árabes Unidos, según reveló la revista Forbes. El presidente de Estados Unidos mantiene millones de tokens de criptomonedas de $WLFI.
Detrás de los asesinatos de miles de personas se esconde el frío mundo del capital. Esos son los valores que Occidente expone a través de la falsa representación de Estados Unidos y, ahora, de Israel. El Eje del Mal, el verdadero terrorismo, se expresa en la aniquilación de los pueblos, de sus trabajadores, de sus mujeres, de sus ancianos, de sus niños. Mientras tanto, la multipolaridad no termina de nacer, aunque China y Rusia, sus mayores exponentes, observan atentos el desarrollo de esta guerra que parece no ser de corto aliento. Irán no es dócil, por eso es demonizado.
En tanto, en Argentina, la desinformación alimenta discusiones que no configuran más que la realidad virtual de la distracción sistemática y de la propaganda liberal. La oposición sigue enfrascada en discutir la desolación de su insufrible derrota, mientras millones de argentinos pelean para sostener su fuente de trabajo. Esa es la guerra que Milei declaró abiertamente: la guerra contra el trabajo y los trabajadores. En este contexto, algunos especialistas en vaticinios incumplibles se apresuran a cerrar las unidades básicas Donald Trump, aunque se obstinan en reconocer que el imperio siempre es el imperio.

