Se recuerda a Javier Milei enfatizar que durante su gobierno los salarios volarían en dólares. Para abordar correctamente este asunto, se aclara que la primera parte del análisis se hará en términos nominales, por cuanto las mediciones que el lector esté ansioso por leer tomarán lugar oportuno y responsable en la segunda mitad del presente escrito, cuando las comparaciones se realizan en términos reales.
Por consiguiente, la primer serie de comparaciones se efectúa de manera nominal utilizando los datos públicos, tras lo cual se procede al análisis relacional.
Antes del comienzo del gobierno de Milei, en noviembre de 2023, el salario mínimo orillaba los 150.000 pesos, que para un dólar oficial de 350 pesos significaba 430 dólares. Luego de poco más de dos años, en febrero de 2026, con un dólar oficial de 1.500 pesos, el salario mínimo de 350.000 pesos equivale a 240 dólares, por cuanto se observa que el salario bajó un 45% en dólares, casi la mitad. En pocas palabras, se puede decir que este gobierno, midiendo en dólares, bajó el salario a la mitad.
Mientras tanto, el kilo de carne vacuna tenía en noviembre de 2023 un precio aproximado de 1.600 pesos, equivalente a 4,5 dólares. En el transcurso de dos años, el precio de la carne subió al entorno de los 25.000 pesos el kilo, ascendiendo a 16 dólares por kilo, prácticamente cuadruplicándose.
Como puede apreciarse, la descripción nominal es impactante, pero más lo es el análisis real. Es decir, el precio de la carne comparado con el salario. Más bien, lo que más nos importa, que es calcular cuántos kilos de carne podemos comprar con nuestro salario.
En noviembre de 2023, con un salario mínimo de 150.000 pesos se podían comprar 94 kilos de carne valuada a 1.600 pesos. El sufrimiento que estamos padeciendo los argentinos se observa con nitidez observando que en febrero de 2026, con un salario mínimo de 350.000 kilos, tan sólo pueden comprarse 14 kilos de 25.000 pesos. En definitiva, la capacidad de consumo se redujo al 15%. Vale decir, en febrero de 2026 se puede comprar apenas el 15% de lo que se podía comprar en noviembre de 2023 o, expresado a la inversa, la capacidad adquisitiva en el mercado de carne vacuna se redujo un 85%.
Las conclusiones constituyen una reiteración de las advertencias expresadas con suficiente insistencia, las cuales no fueron atendidas por una preocupantemente grande porción de la población. Esto es, que no puede admitirse que en el país que produce la mejor carne del mundo, los argentinos no podamos comer carne, y que esta sea utilizada por los intermediarios exportadores para sus negocios personales. Ya lo habían anticipado, reunidos en La Rural, que preferían que los argentinos seamos pobres, así comemos menos carne y ellos tienen más para exportar.
En definitiva, este gobierno ha sido funcional, en este sentido, a los intereses de los consorcios exportadores y contrario a las necesidades de la sociedad argentina en su conjunto. El año 2025 ha sido el año con la marca más alta de exportaciones de carne, en simultáneo con el menor consumo per cápita de la historia de nuestro país. Para peor, por si alguno piensa que el ingreso de dólares podría contribuir al equilibrio financiero de nuestra patria, ese caudal se sabe suficientemente que se lo quedan los exportadores y que, en su mayoría, es colocado en el circuito financiero, para luego fugarlo del país.
*Economista (UBA), Psicólogo (UBA), Doctorando en Ciencias Económicas (UNLAM), Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), en Instituto Universitario River Plate (IURP) y en Universidad de Morón (UM). Investigador Sigeva – Conicet. Autor de ocho libros, siendo los cuatro últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017), “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), “Las Aventuras de Aztequita por Argentina” (2023) y “De la Pandemia a la Reconstrucción: Argentina 2020-2024, Liberación Vs Liberalismo” (2024). Columnista Económico en Televisión y Radio.
*Por Julián Denaro