Por Redacción
En un contexto de profundo retroceso salarial y de aguda recesión económica, con una inflación dibujada, se reunió de manera virtual el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Lejos de evidenciar sensibilidad social, la representación empresaria ofreció un mísero incremento de 4 mil pesos que fue rechazado por las organizaciones representantes de los trabajadores. El salario básico se encuentra entre los más bajos de la región y alcanza hoy los 322 mil pesos, en este escenario, será el gobierno libertario el que vuelva a definir, de manera unilateral, la suba de haberes.
Las cámaras empresarias ofrecieron apenas un aumento de 4 mil pesos, con un esquema de cuotas que llevaría el salario mínimo a 349 mil pesos recién en abril de 2026. La propuesta fue rechazada de inmediato por las centrales sindicales. La CGT pidió elevar el haber a 512 mil pesos de manera inmediata y a 553 mil pesos en abril próximo, postura que fue acompañada por una de la CTA de los Trabajadores. La CTA Autónoma, exigió un incremento que suba el salario mínimo a 736 mil pesos. Ante la distancia entre las posiciones, el Gobierno optó por suspender la discusión y convocar a un cuarto intermedio.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el Consejo del Salario no logró consensuar ninguna actualización. Todas las subas se definieron mediante decretos, siempre por debajo de la inflación. Durante 2024 se realizaron cuatro encuentros del Consejo, y en todos se repitió el mismo patrón: desacuerdo entre empresarios y sindicalistas, fue la Secretaría de Trabajo la que aplicó su propio laudo en detrimento de los trabajadores. La última reunión, el 29 de abril de 2025, terminó con esta misma dinámica.
Por otro lado, la posición de los empresarios, adictos a sustentar su rentabilidad sobre la base de salarios que rondan la miseria, evidenció que de avanzar la reforma laboral que promueve el gobierno reaccionario, la relaciones de fuerza entre trabajadores y empresariado será totalmente asimétrica, dado que este esquema se repetirá al infinito. El problema del trabajo nacional no está en la negociación paritaria sino en la acumulación de riqueza de las corporaciones que atentan contra la matriz productiva nacional. La postura de la Cámaras Empresarias evidencia, además, un cínico desprecio por los trabajadores.
Ahora será la administración liberal la que determine el valor del salario mínimo. La evidencia demuestra que cada vez que tuvo la oportunidad, la gestión mileista se inclinó a favor de los empresarios, a los que considera víctimas de la Justicia Social. Una vez más, lo agentes al servicio de los intereses oligárquicos eligen a los trabajadores como sus enemigos.