Marcos Norberto Conigliaro, aquél «9» sacrificado que <moldeó> Osvaldo Zubeldía hace 60 años, se fue en silencio. En medio de dos impactos mediáticos: los fallecimientos, con diferencia de tres días, de Marcelo Araujo y Ernesto Cherquis Bialo. Dos periodistas que alcanzaron fama en medio siglo. Quedó atrás el final de Conigliaro, con 83 años. Sólo están Carlos Bilardo, Carlos Pachamé y Alberto Poletti, del ciclo glorioso 1965/70.
Había llegado a Independiente de su paso por Quilmes Athletic Club. Flaco, estilizado. De 1.83 de estatura. Rápido, muy vertical. Juego aéreo. Al final del primer ciclo del brasileño Oswaldo Brandao, subió tres promesas, la 3ª, en noviembre del ’62. El «Rojo» estaba cuarto y la gente pedía «a los pibes»: Osvaldo Mura, Marcos Conigliaro y Néstor Rambert. En poco tiempo ganaron terreno.
Conigliaro y Rambert a Chacarita Jrs., parte de los pases de Mario Rodríguez y Armando Savoy, destacados en la selección <de emergencia> que viajó al Sudamericano de Bolivia, verano del ’63. A la vuelta, ya sin Brandao, Independiente contrató a los dos delanteros que hicieron historia en el club. Por su parte, Chacarita Jrs. llevaba a otra gloria como DT: el notable Juan José Pizzuti, en su primera experiencia.
Si la historia nos remite a Conigliaro, lo que sigue se lo lleva Osvaldo Zubeldía. Firmó para Estudiantes en enero del ’65 y ya tenía en mente a dos o tres refuerzos que llegarían <a bajo costo> para el club de La Plata: Carlos Bilardo, Deportivo Español; Roberto Santiago, <tapado> por Mura en Independiente, y Conigliaro, Chacarita Jrs. Según el «9», el DT «le cambió la vida». El dato: «El modo de jugar». No «pescador» arriba.
En Estudiantes estaban Raúl Madero, zurdo exquisito, ex Boca, <tapado> por Ubaldo Rattín tras un paso por Huracán, «5» fino; recaló en el «Pincha». Estaba el zurdo Miguel Ángel López, a Ferro <canje> por Felipe Ribaudo, luego River e Independiente. El impacto resultó la promoción de la <Tercera que mata> de Miguel Ubaldo Ignomiriello, hoy con 95 años, firme en su sabiduría futbolera.
En el ’64, Estudiantes alcanzó el título y quedó para siempre «La Tercera que Mata» de Ignomiriello: Alberto Poletti, Ramón Alberto Aguirre Suárez, Oscar Miguel Malbernat, Eduardo Manera, Carlos Pachamé, Rubén Bedogni, Juan Echecopar, Eduardo Flores y Juan Ramón Verón. Nueve. Nada igual. Los legendarios de la docencia, Ernesto Duchini y Carlos Peucelle, decían: «De una gran Tercera, llegan tres o cuatro».
«El comienzo no fue el esperado por Osvaldo», comentó alguna vez Carlos Bilardo. «Nos hizo hacer pretemporada en Necochea con el profesor Jorge Kistenmacher. Tiempos de médanos y trabajos de fuerza. Zubeldía decía: <Cuando empiece el torneo, abril, ustedes volarán>, pero nos costó. Perdimos de entrada dos partidos (0-2 Rosario Central y Banfield en el Sur ganó 3 a 2). Luego se armó el gran equipo», siguió el «Narigón».
En la serie ganadora, Estudiantes (Platense 1 a 0, Huracán 4 a 1 y Argentinos Jrs. 3 a 1), todos los goles los hicieron Juan Ramón Verón y Marcos Conigliaro. Hubo otros, «Bocha» Flores, infalible con los penales. Ocho goles y <pintó> distinto. El «9» de Zubeldía por entonces decía: <Osvaldo me hizo jugar mejor. Moverme <No de 9 punta> en el área. Me quería saliendo y entrando. Muchas diagonales>, sostuvo «Marquitos».
La idea del técnico, casi «revolucionaria», cuando todos los «9» (Luis Artime, Alfredo Rojas, Norberto Raffo), también con el «10», pero bien arriba el implacable José «Nene» Sanfilippo, no bajaban. Esperaban con <la caña> en el área rival. «Zubeldía «moldeó» a Conigliaro y logró que fueran tres goleadores que alternaban: Marcos, «La Bruja» y Felipe (Ribaudo)», contaba Bilardo mucho después.
«Conigliaro, el «9» de equipo, no dejó de hacer goles. Entre los primeros dos torneos de AFA (1965/66), casi 30 goles. Estuvo arriba en la tabla con Juan Carlos Carone (Vélez Sarsfield), 19 goles en el ’65; Luis Artime (Independiente), 23 en el ’66. Marcos convirtió 12 en el primero y 16 en el 2do. «El cálculo de Osvaldo, no bajar del 5to puesto en el ’65 y estar arriba a partir del ’66. En el ’67 fuimos campeones en el Metro» (Bilardo).
El ciclo se completó con tres Copa Libertadores (Palmeiras ’68; Nacional de Montevideo ’69 y Peñarol ’70). En el Mundial Interclubes 1968, la mayor hazaña en Old Trafford, Manchester, Inglaterra. A la ida, en La Bombonera, Estudiantes 1 a 0 con goles de Marquitos; allá, en la revancha, el empate contra el favorito Manchester United de «Bobby» Charlton, George Best y Denis Law, todas <estrellas> británicas.
Conigliaro también jugó en México, luego en Europa, pasando por Bélgica y Suiza. Abandonó el fútbol con 35 años.
Siempre hizo del club «Pincharrata» su segunda casa. Un histórico, silencioso y muy generoso. Siempre estuvo agradecido a Zubeldía. No hace mucho, en un repaso, no se guardó: «El periodismo, en general, no lo valoró a Osvaldo. Para todos nosotros un <adelantado>. Un grande», cerró Conigliaro.
Estará siempre en el corazón del universo «Pincharrata».
*Columnista de La Señal Medios, «Mundo Amateur» (Víctor Lupo), Agencia Nacional y Popular, AGN-Prensa y De Memoria.
