Por Redacción
El presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro británico, Keir Starmer, acordaron este jueves avanzar hacia una asociación estratégica integral, estable y de largo plazo entre China y Reino Unido, durante un encuentro oficial realizado en la capital china, en el marco de la primera visita de un jefe de Gobierno británico en ocho años.
La reunión se desarrolló en un contexto internacional signado por cambios y tensiones. En ese escenario, Xi sostuvo que ambos países, por su condición de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y por el peso de sus economías, debían reforzar el diálogo y la cooperación con el objetivo de preservar la paz y la estabilidad globales, mientras impulsaban el crecimiento económico y mejoraban las condiciones de vida de sus poblaciones.
Durante el encuentro, el mandatario chino planteó la necesidad de analizar la relación bilateral desde una perspectiva histórica amplia, superar las diferencias y sostener el respeto mutuo como base para transformar el potencial de cooperación en resultados concretos. Según expresó, ese camino permitiría abrir nuevas etapas en los vínculos bilaterales, con beneficios tanto para ambos pueblos como para la comunidad internacional.
En ese marco, Xi reafirmó el compromiso de China con el desarrollo pacífico y destacó el posicionamiento del país en materia de política exterior. El presidente chino afirmó: “China nunca ha iniciado una guerra, ni ocupado una pulgada de tierra extranjera”. En la misma línea, subrayó ante Starmer: “China nunca representará una amenaza para otros países sin importar cuánto crezca y se desarrolle”.
El jefe de Estado chino remarcó que el beneficio mutuo y los resultados de ganancia compartida constituyeron el núcleo de la cooperación económica y comercial entre ambos países. A partir de esa premisa, instó a expandir los vínculos en áreas como educación, salud, finanzas y servicios, con una agenda orientada al desarrollo equilibrado.
Xi convocó a profundizar la cooperación científica y tecnológica mediante investigaciones conjuntas y aplicaciones industriales en campos estratégicos como la inteligencia artificial, la biociencia, las nuevas energías y las tecnologías bajas en carbono, con el propósito de alcanzar un crecimiento y una prosperidad compartidos.
En el plano empresarial, el presidente chino planteó una demanda concreta al gobierno británico. Xi expresó: “Se espera que el lado británico proporcione un entorno empresarial igualitario, justo y no discriminatorio para las empresas chinas”. A su vez, señaló la importancia de fortalecer los intercambios culturales y entre personas, junto con la facilitación de los viajes bilaterales.
El mandatario manifestó su disposición a recibir con mayor frecuencia a integrantes del Gobierno británico, del parlamento y de distintos sectores locales, con el objetivo de promover una visión equilibrada, objetiva y bien fundamentada sobre China. En ese sentido, anunció que el país evaluaba activamente otorgar una exención unilateral de visado a ciudadanos británicos.
Al referirse al escenario global, Xi advirtió que el orden internacional había atravesado graves perturbaciones en los últimos años y alertó sobre los riesgos del incumplimiento del derecho internacional. Sostuvo que las normas solo resultaban efectivas cuando eran respetadas por todos los Estados, en particular por las grandes potencias, y advirtió que, de no ser así, el mundo podía retroceder hacia la ley del más fuerte.
Finalmente, Xi afirmó que China y Reino Unido, en su condición de defensores del multilateralismo y del libre comercio, debían actuar de manera conjunta para promover un multilateralismo genuino y contribuir a la construcción de un sistema de gobernanza global más justo y equitativo, orientado a un mundo multipolar ordenado y a una globalización inclusiva y beneficiosa para todos.