Por Redacción
Miles de personas colmaron este martes las calles de la ciudad de Minab, en el sur de Irán, para despedir de forma colectiva a más de 171 víctimas del ataque perpetrado por Estados Unidos e Israel contra establecimiento educativo Shajareh Tayyebeh. La agresión se produjo el sábado pasado y terminó con la vida de ciento de pequeñas que estudiaban en el lugar bombardeado.
El bombardeo ocurrió a plena luz del día, en un establecimiento que se encontraba en horario de actividad. Fuentes oficiales iraníes señalaron que el ataque se ejecutó en el marco de una operación militar del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y que constituyó el episodio más letal de la ofensiva lanzada por la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Durante las exequias, los familiares y vecinos trasladaron pequeños féretros cubiertos con la bandera nacional y entonaron consignas contra la intervención extranjera y las políticas militares de las potencias occidentales en Asia Occidental. La ceremonia se transformó en una manifestación pública de duelo y de rechazo a los ataques contra población civil.
Desde el Gobierno iraní, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, denunció la naturaleza de los bombardeos y sostuvo: “Las fuerzas de ocupación sionistas y el Gobierno de Donald Trump ejecutan ataques indiscriminados contra zonas residenciales, hospitales y monumentos culturales, ignorando cualquier principio de distinción civil”.
En el mismo sentido, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y afirmó que «esta agresión constituye un acto de exterminio contra la infancia inocente que no quedará impune ante la justicia internacional».
Las autoridades de Teherán calificaron la matanza como un crimen de guerra y sostuvieron que el ataque deliberado contra una institución educativa viola de forma directa el derecho internacional humanitario. En ese marco, denunciaron que la narrativa de “ataques preventivos” difundida desde la Casa Blanca contrasta con la destrucción de escuelas y con la muerte de niñas en sus aulas.
Mientras el sistema sanitario iraní concentra sus recursos en la atención de las sobrevivientes del bombardeo escolar, el Gobierno reiteró su denuncia por la destrucción sistemática de infraestructura civil esencial. Desde Teherán se formuló un llamado urgente a la comunidad internacional para que condene el ataque y exija responsabilidades a los funcionarios del Pentágono y al Estado israelí por el asesinato masivo de menores.