Por Redacción
Como Secretario General de las Asociación del Personal de Dirección de los Ferrocarriles y Puertos Argentinos, Adrián Silva sabe que en el sindicalismo los momentos de inflexión son una constante. Se vive al borde y a la carrera. Pero claro, no es la aceleración liberal, es la urgencia de la respuesta que se debe dar frente a la necesidad. No hay tareas simples, sobre todo cuando la historia se fusiona con el contexto político y el tiempo se dispara. Los frentes se abren como la gigante boca de un abismo y si el dirigente no está bien preparado, el andamiaje sobre el cual se trabajó durante años se puede venir abajo de un soplo.
El próximo 5 de marzo habrá elecciones en APDFA. Contrariamente a lo que el sentido común y la propaganda anti-sindical pregonan, el proceso electoral en un sindicato no es un mero trámite burocrático. Más aún cuando hay disidencias. Sin embargo, también expone la fortaleza y el temple de las conducciones. No obstante, también se trata de fortalecer la democracia interna sin que sea un hecho traumático, cuando existe un Gobierno decidido a acosar sistemáticamente la fortaleza sindical.
Es difícil saber qué piensa a ciencia cierta un dirigente sindical en momentos crudos. Su humanidad se mueve y se conmueve. El campo de batalla que es la Argentina parece estar sembrado con minas políticas que, ante un mal paso, van a estallar y arrasar con todo a su alrededor. En el país que preside Milei todos vivimos al borde del abismo, al límite. Sin embargo, Silva no se amedrenta. Conoce el paño y la historia. Para un ferroviario, como un portuario, los ’90 están a la vuelta de la esquina, presentes como la amenaza de una sombra. En este caso, las elecciones internas pueden servir como una coraza que protege a los trabajadores y la vida institucional.
Dinámica de lo impensado
AGN Prensa – Adrián, todas las elecciones son especiales, pero esta parece más determinante por el contexto político, donde la avanzada anti-sindical es fuerte y en una coyuntura donde la división provocada parece ser funcional al apetito voraz del gobierno liberal.
Silva – Tal cual. Yo entiendo eso, sé que es un momento muy particular, es un momento de confusión, es un momento de incertidumbre. Incertidumbre sobre lo que puede pasar e incertidumbre de cómo estamos parados políticamente, sindicalmente. Así que, me parece que en este contexto, como lo digo en todos lados, nos hubiera gustado llegar con una unidad mucho más profunda en el sindicato. De todas formas, siempre la democracia interna sirve para definir posturas y la estamos definiendo claramente. Pero sí, es una elección en un momento muy particular y creemos que tenemos que pasar esta etapa rápidamente para poder hablar de lo importante: qué estrategia vamos a tener, desde lo interno en el sindicato y cuál va a ser la inserción de nuestra organización en el esquema nacional.
AGN Prensa – ¿Es contraproducente que se haya extendido en el tiempo el proceso electoral, sobre todo si se tiene en cuenta el contexto general con una reforma laboral en ciernes, salarios a la baja y una creciente conflictividad social? ¿Esto genera incertidumbre en las bases?
Silva – Sí, yo noto un cansancio en los compañeros. Tenemos que tener mucho cuidado, y yo lo trato de transmitir, porque pareciera que en un momento tan complejo se ha hecho una extensa o una larga discusión o pelea entre compañeros, que es lo que suele pasar lamentablemente cuando se da una competencia electoral. Creo que sí, que es perjudicial. Nosotros teníamos todo preparado para votar el 27 de noviembre, lamentablemente la oposición planteó en la justicia el cuestionamiento de la vigencia del estatuto que habíamos reformado y votado democráticamente en 2023. Era obvio que la justicia iba a decir que el que estaba era válido, pero tuvimos que esperar que la justicia lo diga. Se pospuso la elección y se terminó decidiendo en el fuero judicial lo que nosotros sabíamos: que era el estatuto que votaron los trabajadores, pero eso nos produjo prorrogar la elección desde noviembre a marzo. Se produjo esto de lo que estamos hablando: un cansancio en seguir demostrando cuál es la mejor opción para los compañeros, cuando tendríamos que estar escuchando mucho más de lo que hablamos nosotros y tener una estrategia de consenso para enfrentar lo que se viene.
El sindicalismo como vanguardia
AGN Prensa – Precisamente, ¿cómo analizás la actualidad política y qué avisorás?
Silva – Es un momento complejo. Lo veo complejo porque entiendo que los sindicatos, por lo menos es la sensación que yo tengo, nos sentimos bastantes solos. No tenemos una referencia política clara, por más que tenemos simpatías y por más que tengamos visión de quiénes pueden ser nuestros mejores representantes. Pero no los vemos con la fortaleza de confrontar y ganar la pelea política. Entonces, en ese contexto, hablando con otros dirigentes, tenemos una estrategia de resistencia, una táctica de resistencia puntual, muy limitada a nuestro sector, sin poder articular acciones colectivas con otros sindicatos. Me parece que eso nos está afectando.
AGN Prensa – ¿Los sindicatos están en repliegue o se está gestando una ofensiva que se va a plasmar una vez que se aplique la ley de reforma laboral?
Silva – Creo que nos va a unir el espanto. Si hoy no hay unidad total en el sindicalismo, como ha pasado históricamente en cada etapa parecida, creo que el sindicalismo se va a unir totalmente. Porque este proyecto de reforma laboral no es sólo un proyecto de reforma laboral, es un proyecto de reforma del país. No nos olvidemos que, en medio de todo esto, se ha incluido una reforma previsional, se ha incluido una reforma impositiva, se ha incluido la eliminación de los juzgados laborales federales. En realidad, la reforma es mucho más profunda de lo que se dice. Creo que los sindicatos, como siempre, vamos a terminar siendo vanguardia de la resistencia, esperando que los partidos políticos populares terminen acompañando las acciones que los sindicatos van a realizar antes que la política.
AGN Prensa – Es fácil caer en comparaciones, si se tiene en cuenta que Argentina ya vivió otros procesos de devastación política. No obstante, ¿considerás que se repite la historia o que hoy la situación es diferente dado que hay una impronta cultural distinta, incluso en las bases, decididas a apoyar a un régimen reaccionario?
Silva – Noto muchas similitudes con los procesos vividos con la dictadura y en los ’90, pero sí me doy cuenta que, si bien tienen similitudes, no son iguales. Sí creo que la sociedad no es igual. Sí creo que la política y el sindicalismo no pudieron corregir cuestiones gravísimas como es la informalidad laboral, por ejemplo, y creo que el trabajador informal no está viendo, como lo podemos observar aquellos que estamos formalizados, la gravedad de la situación. Creo que el trabajador informal tiene esperanza en esta situación que le están dibujando: de que degradar las condiciones de los formales se va a generar más trabajo porque los empleadores van a tener una mayor comodidad para contratar. Los que tenemos algunos años sabemos que esto ya se quiso hacer y esto que prometen nunca pasó. Por eso creo que esa falencia, o falta de haber podido corregir la baja de la informalidad, ha logrado que tengamos más del 50 % de los trabajadores confundidos y con esperanza en esta política.
AGN Prensa – Por último, ¿cuál es el mensaje que le dejás a los trabajadores del sector y a aquellos que no pertenecen al ámbito en este contexto?
Silva – Mirá, en lo interno, a veces las situaciones graves te ayudan a clarificar las posiciones. APDFA se quedó sin representación sindical en todas las empresas privadas ferroviarias en los ’90, porque la condición que pusieron las empresas privadas cuando se hicieron cargo de las distintas concesiones en los distintos ferrocarriles fue: personal jerárquico fuera de convenio para seguir trabajando y ser transferidos a las empresas privadas con la condición de que renuncien al sindicato. A nosotros nos llevó quince años recuperar eso, y no lo recuperamos porque fuimos magos los dirigentes, sino por la misma situación gravísima de los trabajadores, que se dieron cuenta, después de mucho tiempo, que lo que les habían vendido no era positivo y que se habían quedado sin sindicato y no tenían condiciones de trabajo. Eso ha logrado que hoy estemos en una situación donde la experiencia con las empresas privadas ya la hemos pasado; quedamos muchos de los que estuvimos en aquellas luchas y hoy tenemos representación sindical en varias empresas privadas de carga y en las únicas dos empresas ferroviarias de pasajeros. Entonces, me parece que eso nos ayuda a enfrentar lo que viene en una posición distinta a los ’90. En los ’90 fue una cosa nueva y hubo que reconstruir el sindicato desde cero; hoy en las empresas privadas ya tenemos presencia, ya sabemos cuáles son los problemas y eso nos va a ayudar.
El sentido de pertenencia y la identidad sindical son pilares de la fortaleza de las organizaciones libres del pueblo. Esto no siempre se hace visible más allá del imaginario colectivo y de la idealización. Sin embargo, es la tracción motora que sustenta el quehacer sindical. Es lo que los actores de la oligarquía quieren romper, destruir. No se permiten que los trabajadores pretendan hacer justicia juntos.

