Por Redacción
Un informe del Centro CIFRA, entidad vinculada a la CTA de los Trabajadores, reveló que el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió más del 40% de su poder adquisitivo desde el inicio del actual gobierno y dejó de cumplir su función como piso salarial y referencia para el mercado laboral. El deterioro se produjo tras una caída inicial cercana al 30% provocada por el impacto de la inflación y continuó con retrocesos mensuales durante los últimos dos años. En la actualidad, el poder de compra del salario mínimo se encuentra 60% por debajo del nivel de 2015 y 20% por debajo del registrado en la década de 1990.
En este contexto, CIFRA indicó que «desde la asunción del actual gobierno, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) acumuló una caída superior al 40% en su capacidad de compra. El fuerte impacto inflacionario provocó un retroceso inicial del 30% que no fue revertido; por el contrario, desde hace dos años se registran contracciones mensuales consecutivas».
Sostuvo que el ingreso acumula “una fuerte pérdida real” y dejó de funcionar como “referencia de ingresos”. La pérdida de peso del salario mínimo dentro del mercado laboral queda expuesta en su relación con las remuneraciones registradas del sector privado: en junio de 2016 equivalía al 37,2% del salario promedio, mientras que en la actualidad representa apenas el 16,6%. La evolución frente a los bienes esenciales muestra la magnitud del retroceso. Hace una década, una hora de trabajo remunerada con el salario mínimo alcanzaba para comprar un kilo de pan. En la actualidad, con un valor horario de $1.839, se necesitan dos horas y media para adquirir la misma cantidad. Para comprar un kilo de carne picada, el tiempo de trabajo requerido pasó de dos horas a casi seis.
El deterioro alcanzó al transporte público. En 2016, un trabajador que percibía el salario mínimo necesitaba 15 minutos de trabajo para pagar un viaje de ida y vuelta en subte. Hoy debe destinar una hora y 41 minutos de su jornada laboral para cubrir ese mismo costo. La relación con las canastas básicas confirma la pérdida de capacidad de compra. En junio, el salario mínimo fue de $367.800, mientras que la canasta básica alimentaria para una familia tipo alcanzó los $690.000. El ingreso base cubrió poco más de la mitad del monto necesario para superar la línea de indigencia. Para alcanzar la línea de pobreza, fijada en $1,5 millones, se necesitaron más de cuatro salarios mínimos.
El informe fue difundido en el marco del plan de lucha iniciado por las tres centrales obreras, que reclaman la reapertura del Consejo Nacional del Salario Mínimo, Vital y Móvil. La mesa, encargada de discutir el ingreso mínimo, lleva meses sin actividad. Durante las últimas negociaciones, la falta de acuerdos derivó en la definición de los aumentos por laudo de la Secretaría de Trabajo. Según el Centro CIFRA, los incrementos fijados quedaron alineados con las propuestas empresarias y no lograron revertir la pérdida del poder adquisitivo.
En este contexto, la CGT y las dos CTA relanzaron, en conjunto, un plan de lucha donde se incluye el reclamo a una nueva convocatoria al Consejo del Salario y anunciaron movilizaciones cuando el Gobierno convoque a la discusión.
