Por Redacción
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, mantuvo el pasado 17 de enero una audiencia privada con el Papa León XIV en el Palacio Apostólico del Vaticano, en el marco de su reciente designación como delegado pontificio para la International Commission of Catholic Prison Pastoral Care, el organismo que articula la pastoral carcelaria a nivel mundial.
Durante la reunión que se celebró en Roma, el eje central fue el nuevo rol que asumió el arzobispo argentino en la coordinación del trabajo pastoral en contextos de encierro, una tarea que involucra a Iglesias locales de distintos continentes y que busca articular formación, acompañamiento y reflexión sobre la realidad penitenciaria.
Por otra lado, García Cuerva participó de la audiencia general presidida por León XIV, a quien saludó al finalizar la ceremonia. El arzobispo permanecerá en la capital italiana dedicado a sus funciones en el Dicasterio de los Obispos y a su responsabilidad como referente pontificio en el ámbito carcelario.
En el marco de esa misión, García Cuerva expresó una mirada amplia sobre el fenómeno del encierro y sostuvo: “La realidad carcelaria excede ampliamente a las prisiones”. Desde esa perspectiva, vinculó la problemática penitenciaria con factores estructurales como la educación, el acceso al trabajo, la economía, los vínculos familiares y el modelo social, una línea que el propio León XIV planteó durante el Jubileo de los Presos.
La comisión internacional a la que fue designado concibe su tarea como un servicio de apoyo a las diócesis y conferencias episcopales, con el objetivo de fortalecer experiencias locales sin imponer modelos únicos. En ese marco, uno de los desafíos centrales es visibilizar que los sistemas punitivos impactan de manera desproporcionada sobre los sectores más vulnerables, sin asociar pobreza con delito.
Durante la audiencia privada, el Papa lo alentó a profundizar la formación de agentes pastorales, a construir una reflexión teológica común sobre el mundo carcelario y a fortalecer la participación de laicos y mujeres, quienes cumplen un rol central en esta pastoral en numerosos países. El Pontífice remarcó la necesidad de incidir en las políticas públicas, con una mirada que promueva transformaciones sociales y no solo individuales.
En este contexto, a nueve meses de la muerte del Papa Francisco, la figura del Santo Padre argentino se tornó referencia insoslayable en este campo. Su cercanía con las personas privadas de la libertad, expresada en gestos concretos durante su pontificado y en sus visitas a cárceles hasta los últimos días de su vida, dejó una huella que continúa orientando el trabajo pastoral en contextos de encierro.