Los ataques de Israel y Estados Unidos en Medio Oriente provocaron el desplazamiento de millones de personas y profundizaron la crisis humanitaria

Por Redacción

La escalada militar en Oriente Medio desató una crisis humanitaria que atraviesa varios frentes. Los bombardeos de Estados Unidos e Israel, alteraron la vida de millones de personas y generaron desplazamientos masivos de población y ataques a buques mercantes configuran un escenario de creciente inestabilidad en la región.

La Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados informó que los ataques aéreos provocaron un éxodo interno dentro de Irán. Evaluaciones preliminares del organismo indican que entre 600.000 y un millón de hogares abandonaron sus viviendas de manera temporal. Esa cifra equivale a unos 3,2 millones de personas. Gran parte de la población dejó Teherán y otras ciudades importantes para buscar refugio en el norte del país y en áreas rurales. Las hostilidades continúan y las estimaciones anticipan un aumento del número de desplazados, lo que profundiza las necesidades humanitarias.

Entre quienes escaparon se encuentran decenas de miles de refugiados que ya residían en territorio iraní, en su mayoría provenientes de Afganistán. Este grupo enfrenta una situación particularmente frágil debido a la precariedad en la que vivía antes del conflicto y a la escasa red de apoyo con la que cuenta. Muchas familias abandonaron las zonas atacadas en medio de la inseguridad y con acceso limitado a servicios básicos.

El organismo de la ONU mantiene presencia operativa en Irán desde hace años, con centros de recepción, líneas de asistencia y programas de apoyo. Ante el agravamiento del conflicto, la agencia revisa sus planes de respuesta junto a las autoridades locales y organizaciones asociadas para reforzar la preparación frente al aumento de desplazamientos.

Mientras miles de personas escapan por tierra, el conflicto impacta en rutas marítimas estratégicas. Los ataques contra buques mercantes se intensificaron en el Estrecho de Ormuz y en zonas cercanas. La Organización Marítima Internacional confirmó que al menos ocho marinos murieron en incidentes registrados desde comienzos de marzo.

Uno de los episodios ocurrió en la madrugada del jueves, cuando un proyectil de origen desconocido impactó contra un portacontenedores a 35 millas náuticas de Jebel Ali, en Emiratos Árabes Unidos. El ataque provocó un incendio de baja intensidad que no dejó heridos entre la tripulación. El miércoles, dos petroleros fueron atacados cerca del puerto iraquí de Khor Al Zubair. El incidente causó la muerte de un marino indio que se encontraba a bordo del buque «Safesea Vishnu», de bandera de Islas Marshall. El ataque provocó un incendio en el petrolero «Zefyros», que realizaba operaciones de carga en el área.

Los registros de la Organización Marítima Internacional muestran que los ataques se repiten casi a diario desde el 1° de marzo. Entre los episodios más graves se encuentra el ocurrido el 6 de marzo, cuando murieron cuatro marinos en un ataque registrado a seis millas náuticas al norte de Omán. Ese mismo día falleció un trabajador en un astillero de Baréin. Otros marinos resultaron heridos o permanecen desaparecidos.

Las agencias de Naciones Unidas alertaron sobre el impacto del conflicto en la población civil. Desde el 28 de febrero, más de 1.100 niños murieron o sufrieron heridas en distintos puntos de la región. El balance incluye 200 menores fallecidos en Irán, 91 en Líbano, cuatro en Israel y uno en Kuwait. Las organizaciones humanitarias advierten que la cifra puede aumentar si la violencia se expande.

Las agencias denunciaron ataques contra infraestructura civil esencial para la infancia, como hospitales, escuelas y sistemas de agua y saneamiento. La organización afirmó: «Nada justifica la muerte y mutilación de niños, ni la destrucción e interrupción de los servicios esenciales de los que dependen». El organismo pidió el cese de los combates y reclamó negociaciones diplomáticas para frenar la escalada militar. La agencia advirtió: «Los 200 millones de niños de la región cuentan con que el mundo actúe rápidamente».

La situación humanitaria se agrava en Líbano, donde los bombardeos israelíes provocaron desplazamientos reiterados. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU informó que las órdenes de evacuación alcanzaron incluso zonas que albergaban a personas desplazadas, lo que obligó a numerosas familias a abandonar sus refugios por segunda vez en pocos días.

Los registros oficiales contabilizan más de 759.000 personas desplazadas dentro del país. De ese total, unas 122.600 se alojan en 580 centros colectivos gestionados por el gobierno. El resto —cerca de 637.000 personas— encontró refugio en viviendas de familiares, edificios sin terminar, espacios públicos o vehículos, en condiciones de hacinamiento y con acceso limitado a servicios básicos.

La Organización Internacional para las Migraciones denunció un ataque contra personas desplazadas en Beirut que dejó al menos ocho muertos y decenas de heridos. Varias víctimas dormían en carpas instaladas en la vía pública. La directora general del organismo, Amy Pope, sostuvo: «Los civiles y los objetos civiles nunca deben ser atacados deliberadamente; sus lugares de refugio no pueden ser objetivo de hostilidades militares».

La Organización Internacional para las Migraciones amplía su respuesta humanitaria con asistencia básica, refugio y apoyo psicológico. La entidad advirtió que los servicios sociales y la infraestructura del Líbano, ya debilitados por crisis previas, enfrentan una presión extrema que amenaza con provocar su colapso.

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