Por Redacción
El último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), precisó que el planeta superará previsiblemente el límite de 1,5 °C de calentamiento global en los próximos años, aunque todavía existe la posibilidad de regresar por debajo de ese umbral hacia fines de siglo. La entidad aseguró que cada fracción adicional de temperatura incrementará los fenómenos meteorológicos extremos y elevará el riesgo de daños irreversibles sobre ecosistemas fundamentales.
El escenario más favorable proyectado por el informe ubicó el pico de calentamiento en 1,8 °C respecto de los niveles preindustriales, mientras que otras proyecciones contemplan un aumento superior a los 2 °C. Entre los principales riesgos se expusieron: la desestabilización de las grandes capas de hielo, la degradación de la Amazonía y alteraciones en la circulación de corrientes del Atlántico que cumplen un papel central en la regulación del clima.
Inger Andersen, Directora Ejecutiva del PNUMA, explicó que «el calor extremo ya está transformando la vida cotidiana en ciudades de todo el mundo, que enfrentarán niveles peligrosos de calor bajo prácticamente todos los escenarios climáticos. Esto representa un riesgo particular para las y los pequeños agricultores y para los miembros más vulnerables de la comunidad».
Asimismo, sostuvo que el límite de 1,5 °C no puede evaluarse únicamente por el momento en que sea superado, sino por la magnitud y duración de ese exceso. Agregó que «no hay buenos resultados si las temperaturas se mantienen por encima de 1,5 °C de forma continuada» y remarcó que “en todo el mundo, las olas de calor extremo ya están demostrando que los impactos climáticos golpearán más rápido, con más fuerza y durarán más tiempo, costando más vidas y causando mayores perturbaciones”.
En ese sentido, reclamó acelerar las medidas para contener el calentamiento: «Ahora es el momento en que debemos redoblar nuestros esfuerzos en la acción climática. Podemos y debemos volver al buen camino. Reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, reforzando la resiliencia y la adaptación y asegurando que el exceso de 1,5 °C sea lo más pequeño y breve posible».
El Secretario General de la ONU, António Guterres, subrayó: «Cada fracción de grado costará vidas, destruirá medios de subsistencia, profundizará la desigualdad y acercará a los ecosistemas a daños irreversibles. La humanidad está sobrepasando el límite para evitar una catástrofe climática, la lucha por los 1,5 grados es la lucha por la humanidad».
Por otro lado, sostuvo que «una actuación climática rápida puede devolver al mundo al borde del abismo. «Todavía podemos lograr que el calentamiento vuelva a situarse por debajo de 1,5 °C a finales de siglo, debemos hacer que el exceso sea lo más pequeño y breve posible, limitando la altura de las temperaturas y el tiempo que permanezcan por encima de 1,5».
El informe del PNUMA puntualizó que la reducción sostenida de las emisiones deberá complementarse con la extracción de dióxido de carbono de la atmósfera para alcanzar emisiones netas negativas. El organismo remarcó que esa herramienta solo podrá contribuir a regresar por debajo de 1,5 °C si el calentamiento máximo se mantiene muy por debajo de los 2 °C y se reducen las emisiones residuales. En esa línea, resaltó que la respuesta climática requiere políticas de mitigación y adaptación de manera conjunta, junto con marcos de gobernanza sólidos para desarrollar la extracción de dióxido de carbono a gran escala.
Por último, Guterres expresó: “La ciencia es clara. Las soluciones están al alcance y el mundo nunca ha estado mejor equipado para desplegarlas. Ahora es el momento de aumentar la ambición y acelerar la acción. La lucha por los 1,5 grados es la lucha por la humanidad».