Pensamiento Nacional

“Trascendemos en la perspectiva nacional de nuestra acción”

Por Redacción
Pensar la Argentina no es tarea fácil. Años de hegemonía liberal, en materia de producción de ideas, sirvieron para borrar las huellas históricas de la conciencia propia. Allí la ideología del imperio construyó su nicho y se asentó a través de la generación y producción de sentido. A pesar de las rupturas históricas esa impronta anti-nacional no pudo ser barrida, la mentada batalla cultural aun parece estar en gestación y en debate.

AGN Prensa Sindical dialogó con Ernesto Villanueva, rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche sobre la conformación del pensamiento y conciencia nacional.

AGN – Se estima que para romper con la hegemonía cultual hay que generar cierta especie de contracultural y a partir de allí forjar la conciencia nacional, ¿esto es posible en los actuales contextos que presenta el país?

Villanueva- Creo que el desarrollo de una conciencia nacional es permanentemente, a lo largo de nuestra historia y en casi todos los países periféricos, un ir y venir, no es algo logrado de una vez y para siempre. De eso tenemos que ser conscientes. El mundo va cambiando y entonces en un determinado momento estamos muy satisfechos con una reflexión sobre nuestros propios problemas, las necesidades populares, sobre lo que necesita la Argentina en determinado tiempo, pero cambia la situación mundial, cambia la relación de fuerza en el mundo y eso se refleja hacia el interior de nuestro país.

Creo que se ha sido un drama permanente de los gobiernos nacionales y populares, no solo nuestro, también si vemos la experiencia de los brasileros, por ejemplo, o en otros países de América Latina. Hay flujos y reflujos es decir, la consciencia no es idéntica a sí misma a lo largo de la historia y de eso tenemos que ser muy conscientes y al pensar que no es idéntica a sí misma lo que estamos diciendo es que permanentemente, teniendo algunos ejes culturales, debe enriquecerse y, por lo tanto, tener algunas modificaciones.

La cuestión de la escasa confianza que muchos argentinos tienen en la propia Argentina es, a mi juicio, el elemento central que hace que nuestra visión auto-centrada no hace que veamos lo que querríamos. Todos los días nos encontramos con fases como “en este país” o con un “ah, bueno, pero en Europa es diferente”, ese tipo de comentarios hablan de un provincialismo extremo.
En ese sentido hay un bombardeo mediático permanente por parte de los medios hegemónicos, de las empresas transnacionalizadas y entonces nos inhibimos de ver nuestras propias capacidades.

AGN – Se habla mucho de la propagación ideológica que generan los medios pero ¿qué pasa con el sistema educativo en ese sentido?

Villanueva- Hoy uno ve en el mundo gremial docente una visión nacional y popular. Muchísimo docentes adhieren a estas visiones, hay una revisión de nuestra propia historia. Creo que es una cuestión que cruza en parte a la educación. A ver, no es una cuestión de de estar recitando a Jauretche, la cuestión es que tengamos la perspectiva de Jauretche que es muy diferente. Alguien puede ser un estudioso genial del pensamiento nacional y en su vida cotidiana despreciar a lo propio o en su vida cotidiana no empezar por los propios problemas, sino por los problemas de Suecia o de los Estados Unidos o de Rusia. Creo que una verdadera consciencia nacional no tiene tanto que ver con recitar a nuestros pensadores sino en implementarlos.

Por eso es tan interesante como se ha ido desarrollando, en nuestro país, el sindicalismo. Argentina tiene mucho que enseñar en ese plano, el mundo sindical argentino ha tenido una permanencia, una fuerza, una vitalidad impresionante. Bueno, no le damos la importancia suficiente. A mi juicio es una de los grandes pilares que ha impedido que los planes de desnacionalización, en nuestro país, prosperaran.

AGN- ¿Se hace necesario promover una epistemología nacional, entonces?

Villanueva- A mi me inquieta mucho que una epistemología del sur queda solamente como palabras en el mundo de las humanidades y de las ciencias sociales. En ese sentido traigo a Gramsci  y pienso que la verdadera tarea es la de impregnar de un pensamiento nacional y popular a una intelectualidad que todos los días trabaja con su conocimiento, no solo en el mundo académico, sino afuera.

En castellano ¿qué significa un médico jauretcheano, por ejemplo? Bueno, en nuestra universidad los médicos son admiradores de la perspectiva de Carrillo, la gente de enfermería conoce el pensamiento de Carrillo y creen que esa esa la perspectiva desde la cual tienen que trabajar. De lo contrario quedaos en una discusión de si Kusch, de si más Jauretche o menos Hernández Arregui, eso puede servirnos a nosotros. A mi , que soy del mundo de la sociología, a los filósofos, a los historiadores, puede servirnos pero el tema es que eso trascienda  al conjunto de los seres humanos en Argentina y en ese sentido, esa capa de personas que trabajan con su conocimiento tiene que compartir esa línea.

Por ejemplo, vale preguntarse que tiene para compartir hoy el pensamiento nacional al rededor de las aplicaciones, yo creo que ha contribuido muchísimo más al pensamiento nacional Paka Paka, con Zamba, que ciento de conferencias acerca de nuestros autores. Hoy los chicos están contentos con esa historieta. Ahí tenemos que incidir más, ese es el pensamiento que construye hegemonía.

No quedarnos en la discusión de la élites, en este caso las élites nacional populares. Así no trascendemos en las discusiones, en eso sí soy muy pesimista, no trascender en las discusiones. Trascendemos en la perspectiva nacional de nuestra acción, por eso hago tanto hincapié en el sindicalismo, por eso hago tanto hincapié en que nuestros profesionales, no sólo nuestros académicos, tengan una perspectiva al servicios de nuestro pueblo, al servicios de la independencia económica, de la soberanía política. El conocimiento tiene que estar al servicio “de”.

 

 

 

3/7/2020

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